Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.

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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


sábado, 13 de agosto de 2016

Evangelio del dia

Sábado 13 de Agosto de 2016

EVANGELIO DEL DÍA - (Mt 19,13-15)

En aquel tiempo, le presentaron a Jesús unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos». Y, después de imponerles las manos, se fue de allí.

REFLEXIÓN

Hoy nos es dado contemplar una escena que, desgraciadamente, es demasiado actual: «Le presentaron a Jesús unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían» (Mt 19,13). Jesús ama especialmente a los niños; nosotros, con los pobres razonamientos típicos de “gente mayor”, les impedimos acercarse a Jesús y al Padre: —¡Cuando sean mayores, si lo desean, ya escogerán...! Esto es un gran error.

Los pobres, es decir, los más carentes, los más necesitados, son objeto de particular predilección por parte del Señor. Y los niños, los pequeños son muy “pobres”. Son pobres de edad, son pobres de formación... Son indefensos. Por esto, la Iglesia —“Madre” nuestra— dispone que los padres lleven pronto a sus hijos a bautizar, para que el Espíritu Santo ponga morada en sus almas y entren en el calor de la comunidad de los creyentes. Así lo indican tanto el Catecismo de la Iglesia como el Código de Derecho Canónico, ordenamientos del máximo rango de la Iglesia (que, como toda comunidad, debe tener sus ordenamientos).

¡Pero no!: ¡cuando sean mayores! Es absurda esta manera de proceder. Y, si no, preguntémonos: —¿Qué comerá este niño? Lo que le ponga su madre, sin esperar a que el niño especifique qué es lo que prefiere. —¿Qué idioma hablará este niño? El que le hablen sus padres (de otra manera, el niño nunca podrá escoger ninguna lengua). —¿A qué escuela irá este niño? A la que sus padres le lleven, sin esperar que el chico defina los estudios que prefiere...

—¿Qué comió Jesús? Aquello que le puso su Madre, María. —¿Qué lengua habló Jesús? La de sus padres. —¿Qué religión aprendió y practicó el Niño Jesús? La de sus padres, la religión judía. Después, cuando ya fue mayor, pero gracias a la instrucción que había recibido de sus padres, fundó una nueva religión... Pero, primero, la de sus padres, como es natural.

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¿QUÉ TE RECUERDA LA CRUZ?

El día 8 fue Santo Domingo y, como fue una gran fiesta, nos regalaron unos centros preciosos de flores, pero no eran de cualquier color, sino blancas, rojas, amarillas y naranjas, que son los colores del logo del Jubileo que celebramos de los 800 años de la Orden de Predicadores.

Ahora, cada vez que entro en la Iglesia y veo las flores, me recuerdan ese día, me recuerdan a Santo Domingo, me recuerdan todo lo que ha hecho el Señor a través de la Orden.

Y es que el Señor nos ha dejado muchas cosas que nos recuerdan todo lo que hizo por nosotros: la Biblia, el símbolo de la cruz, el rosario... Todo esto nos ayuda a poner de nuevo la mirada en Él. Lo que hizo hace 2016 años no fue un acontecimiento que pasó y ya está. Cristo te quiere recordar cada día que se sigue cumpliendo hoy en tu vida particular. Que Él sigue muriendo por nosotros gratuitamente, que sigue amándonos y que no dejará de hacerlo.

Pero no podemos negar que a nosotros se nos olvida, lo damos por hecho o nos acostumbramos. Caemos en la rutina y perdemos la capacidad de asombrarnos. Necesitamos que Él nos lo recuerde, necesitamos de unas "flores" que nos pongan en pista otra vez. Porque, sin la certeza de que Él te ama, se descoloca todo nuestro interior y nuestro alrededor.

Hoy déjate sorprender por Él, no dejes que la rutina te quite la esperanza. Él te quiere feliz.

El reto de hoy es que lleves una cruz contigo, una estampa, algo que te recuerde que Cristo murió y resucitó por ti, que está a tu lado, caminando contigo, y que no te deja solo. Mírala cuando sientas que te agobias o pierdes la alegría. Tendrás unos ojos nuevos para poder reconocerle vivo en tu vida.

VIVE DE CRISTO

viernes, 12 de agosto de 2016

El Evangelio del día

Viernes 12 de Agosto de 2016

EVANGELIO DEL DÍA - (Mt 19,3-12)

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?». Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre».

Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?». Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio».

Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse». Pero Él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda».

REFLEXIÓN

Hoy, Jesús contesta a las preguntas de sus contemporáneos acerca del verdadero significado del matrimonio, subrayando la indisolubilidad del mismo.

Su respuesta, sin embargo, también proporciona la base adecuada para que los cristianos podamos responder a aquellos que intentan buscar la ampliación de la definición de matrimonio para las parejas homosexuales.

Al hacer retroceder el matrimonio al plan original de Dios, Jesús subraya cuatro aspectos relevantes por los cuales sólo pueden ser unidos en matrimonio un hombre y una mujer:

1) «El Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra» (Mt 19,4). Jesús nos enseña que, en el plan divino, la masculinidad y la feminidad tienen un gran significado. Ignorarlo, pues, es ignorar lo que somos.

2) «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer» (Mt 19,5). El plan de Dios no es que el hombre abandone a sus padres y se vaya con quien desee, sino con una esposa.

3) «De manera que ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Esta unión corporal va más allá de la poco duradera unión física que ocurre en el acto conyugal. Se refiere a la unión duradera que se presenta cuando un hombre y una mujer, a través de su amor, conciben una nueva vida que es el matrimonio perdurable o unión de sus cuerpos. Es obvio que un hombre con otro hombre, o una mujer con otra mujer, no pueden considerarse un único cuerpo de esa forma.

4) «Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre» (Mt 19,6). Dios mismo ha unido en matrimonio al hombre y a la mujer, y siempre que intentemos separar lo que Él ha unido, lo estaremos haciendo por nuestra cuenta y a expensas de la sociedad.

En su catequesis sobre el Génesis, el Papa Juan Pablo II dijo: «En su respuesta a los fariseos, Jesucristo plantea a sus interlocutores la visión total del hombre, sin la cual no es posible ofrecer una respuesta adecuada a las preguntas relacionadas con el matrimonio».

Cada uno de nosotros está llamado a ser el “eco” de esta Palabra de Dios en nuestro momento.

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                  
   
QUIERO SER UN GIRASOL

En la iglesia han puesto unos cuantos girasoles decorando; los tengo delante en la oración. Estos días me pasaban desapercibidos, pero hoy me he quedado mirándolos y he pensado que... ¡hoy y siempre quiero ser un girasol!

¿Un girasol? Sí, sí. Quiero ser esta flor tan curiosa que se siente "atraída" por el Sol; que, cuando llega la oscuridad de la noche, se inclina, y, al volver la luz, se vuelve a erguir.

Quiero ser esa planta que, sin el Sol, sin Cristo, se siente como abatida y triste, todo le pesa, flor que sabe que, si se mira a sí misma, no vale nada, se siente sola... vive por "el qué dirán" o mendigando un sincero "te quiero".

¡Quiero vivir mirándole, necesitándole!, y así vivir erguida desde la certeza de que Él me cuida, me da todo, y "girar" mis pasos hacia aquello que Él me vaya marcando y, a su vez, vivir sintiéndome mirada por Él, amada por Él, ¿hay algo más grande, algo que te haga más libre?

Cuando tu mirada se encuentra con Cristo, experimenta qué supone vivir mirándole, no temas volverte a Él. Vive desde la certeza de que Él te acompaña estés donde estés, estés como estés.

Hoy el reto del Amor es que seas "girasol", que cada vez que veas el sol, le digas algo al Señor. Vive el día buscándole, necesitándole; que hoy todos juntos formemos un inmenso campo de girasoles, ¡levanta la mirada, inúndate de Él! Vales todo Su amor. "Todo menos perderle".

VIVE DE CRISTO

jueves, 11 de agosto de 2016

El Evangelio. Del Dia

Jueves 11 de Agosto de 2016

EVANGELIO DEL DÍA - (Mt 18,21—19,1)

En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: «Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré». Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

»Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: «Paga lo que debes». Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: «Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré». Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: «Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?». Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

REFLEXIÓN

Hoy, preguntar «¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?» (Mt 18,21), puede significar: —Éstos a quienes tanto amo, los veo también con manías y caprichos que me molestan, me importunan cada dos por tres, no me hablan... Y esto un día y otro día. Señor, ¿hasta cuándo los he de aguantar?

Jesús contesta con la lección de la paciencia. En realidad, los dos colegas coinciden cuando dicen: «Ten paciencia conmigo» (Mt 18,26.29). Mientras la intemperancia del malvado, que ahogaba al otro por poca cosa, le ocasiona la ruina moral y económica, la paciencia del rey, a la vez que salva al deudor, a la familia y sus bienes, engrandece la personalidad del monarca y le genera la confianza de la corte. La reacción del rey, en labios de Jesús, nos recuerda aquello del libro de los Salmos: «Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido» (Sal 130,4).

Está claro que nos hemos de oponer a la injusticia, y, si es necesario, enérgicamente (soportar el mal sería un indicio de apatía o de cobardía). Pero la indignación es sana cuando en ella no hay egoísmo, ni ira, ni necedad, sino deseo recto de defender la verdad. La auténtica paciencia es la que nos lleva a soportar misericordiosamente la contradicción, la debilidad, las molestias, las faltas de oportunidad de las personas, de los acontecimientos o de las cosas. Ser paciente equivale a dominarse a uno mismo. Los seres susceptibles o violentos no pueden ser pacientes porque ni reflexionan ni son amos de sí mismos.

La paciencia es una virtud cristiana porque forma parte del mensaje del Reino de los cielos, y se forja en la experiencia de que todo el mundo tenemos defectos. Si Pablo nos exhorta a soportarnos los unos a los otros (cf. Col 3,12-13), Pedro nos recuerda que la paciencia del Señor nos da la oportunidad de salvarnos (cf. 2Pe 3,15).

Ciertamente, ¡cuántas veces la paciencia del buen Dios nos ha perdonado en el confesionario! ¿Siete veces? ¿Setenta veces siete? ¡Quizá más!

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                  
   
UN VIENTO MÁS FUERTE QUE YO

Llevamos unos días con muchísimo viento, de tal forma que hay una puerta que continuamente se está abriendo y comienza a golpearse con la pared como consecuencia de la corriente.

Muchas de nosotras ya hemos pasado por allí para cerrarla, intentar atrancarla, apretarla fuerte... pero nada, en cuanto el viento aprieta, se vuelve a abrir.

Ayer fui yo a cerrarla, y me bajaba riendo, porque así es el Espíritu Santo con nosotros, con nuestro corazón. Podemos empeñarnos en cerrarlo, pero siempre su Fuerza es mayor y termina por volver a abrimos a su Amor.

Me acordé en concreto de una charla que contaba cómo, normalmente, cuando llevas a alguien a tu casa, lo máximo que le enseñas es el salón y la cocina. No sueles llevarle a ver todas las habitaciones, sino que, más bien, procuras que todas las puertas estén cerradas para que no se vea el desorden.

Cristo quiere hospedarse en tu casa, pero no se conforma con que le invites a tu salón, sino que Él quiere recorrer contigo cada estancia, cada rincón. Y soplará con el viento de su Espíritu para que confíes en Su Amor y le abras cada puerta hasta llegar a lo más íntimo.

Esto es lo que realmente nos cuesta entender a ti y a mí. Nos cuesta entenderlo y creerlo, y por eso la mayor parte de los días vivimos de la imagen que queremos dar. Pero nuestro interior continúa roto y desordenado.

Porque, ¿cómo puede ser que haya una Persona que no sólo te ame tal y como eres, con tu desorden, con tu pobreza, sino que, además, no te juzgue por ello? Pues así es Él, así nos ama, y, cuando descubrimos una brizna de este Amor gratuito, entonces comienza a transformarlo todo. Y nuestra vida es ir descubriendo este misterio de Amor, e ir dejándole entrar cada vez en una nueva habitación.

Hoy el reto del Amor es hacer un acto de fe: "Creo, Señor, que me amas así como soy, así como estoy". Y puedes dejar en Él lo que más te cuesta de ti mismo, para que experimentes Su Amor en aquello que hasta a ti te cuesta entender, y así te lo pueda devolver resucitado.

VIVE DE CRISTO
  
Pd: Aquí te compartimos la tercera charla del Tríduo a Santo Domingo, de Ignacio M. OP, terciario dominico. ¡Feliz día!

Link de la charla:
https://www.ivoox.com/triduo-santo-domingo-2016-tercera-parte-audios-mp3_rf_12505058_1.html

miércoles, 10 de agosto de 2016

El Evangelio del día

Miércoles 10 de Agosto de 2016

EVANGELIO DEL DÍA - (Jn 12,24-26)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará».

REFLEXIÓN

Hoy, la Iglesia —mediante la liturgia eucarística que celebra al mártir romano san Lorenzo— nos recuerda que «existe un testimonio de coherencia que todos los cristianos deben estar dispuestos a dar cada día, incluso a costa de sufrimientos y de grandes sacrificios» (San Juan Pablo II).

La ley moral es santa e inviolable. Esta afirmación, ciertamente, contrasta con el ambiente relativista que impera en nuestros días, donde con facilidad uno adapta las exigencias éticas a su personal comodidad o a sus propias debilidades. No encontraremos a nadie que nos diga: —Yo soy inmoral; —Yo soy inconsciente; —Yo soy una persona sin verdad... Cualquiera que dijera eso se descalificaría a sí mismo inmediatamente.

Pero la pregunta definitiva sería: ¿de qué moral, de qué conciencia y de qué verdad estamos hablando? Es evidente que la paz y la sana convivencia sociales no pueden basarse en una “moral a la carta”, donde cada uno tira por donde le parece, sin tener en cuenta las inclinaciones y las aspiraciones que el Creador ha dispuesto para nuestra naturaleza. Esta “moral”, lejos de conducirnos por «caminos seguros» hacia las «verdes praderas» que el Buen Pastor desea para nosotros (cf. Sal 23,1-3), nos abocaría irremediablemente a las arenas movedizas del “relativismo moral”, donde absolutamente todo se puede pactar y justificar.

Los mártires son testimonios inapelables de la santidad de la ley moral: hay exigencias de amor básicas que no admiten nunca excepciones ni adaptaciones. De hecho, «en la Nueva Alianza se encuentran numerosos testimonios de seguidores de Cristo que (...) aceptaron las persecuciones y la muerte antes que hacer el gesto idolátrico de quemar incienso ante la estatua del Emperador» (Juan Pablo II).

En el ambiente de la Roma del emperador Valeriano, el diácono «san Lorenzo amó a Cristo en la vida, imitó a Cristo en la muerte» (San Agustín). Y, una vez más, se ha cumplido que «el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna» (Jn 12,25). La memoria de san Lorenzo, afortunadamente para nosotros, quedará perpetuamente como señal de que el seguimiento de Cristo merece dar la vida, antes que admitir frívolas interpretaciones de su camino.

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                  
   
EFECTO SENSORIAL

En un campamento sobró comida, pasaron por el convento y nos la regalaron. Había cosas muy ricas, pero nos llamó la atención un montón de cajas de rollitos mexicanos. Tenían una pinta de chuparse los dedos.

Al día siguiente los pusieron para comer. Lamentablemente, creo que no estamos acostumbradas: ¡¡era como tener un volcán en la garganta!!

Toda la Comunidad salimos del refectorio la mar de hidratadas. Personalmente, creo que me bebí una jarra entera de agua intentando sofocar el incendio...

Para colmo, de postre tenía una fruta que, de dura que estaba, podría haber servido como munición del tirachinas. ¡Con lo que me gusta a mí la fruta dulce y madura!

Resignada, comencé a pelarla. Pero, en cuanto probé el primer pedazo... ¡¡era una auténtica delicia!! Sí, estaba dura, pero, después de abrasarme el paladar, ¡aquello era pura suavidad y dulzura!

En ese momento me di cuenta: el sentido del gusto no es objetivo, ¡el sabor cambia dependiendo de qué has probado antes!

Seguramente, a veces te encontrarás con frutas duras, que parecen poco agradables, pero, ¿qué has comido antes?

Aunque te parezca increíble, ¡Cristo es como la comida mexicana! Su amor es fuerte, poderoso, ¡ardiente! Él cambia las papilas gustativas de tu corazón. La fruta seguirá siendo la misma, ¡pero ahora te sabrá diferente! Sólo quien se ha llenado del amor de Cristo puede amar de verdad a los demás.

Hoy el reto del amor es ir a un restaurante, ¡al restaurante del Amor! Te invito a que hoy busques un momento para ir a una iglesia, a una capilla. Pasa unos minutos con Jesucristo, pídele poder saborear el amor tan inmenso que te tiene. Y, cuando tu corazón rebose, ¡reparte ese mismo amor! Si hoy te encuentras con una fruta dura, regálale una palabra amable: ¡te aseguro que se volverá más dulce! ¡Feliz día!

VIVE DE CRISTO
  

martes, 9 de agosto de 2016

El Evangelio del Día

Martes 9 de Agosto de 2016

EVANGELIO DEL DÍA - (Mt 18,1-5.10.12-14)

En una ocasión, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?». Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños».

REFLEXIÓN

Hoy, el Evangelio nos vuelve a revelar el corazón de Dios. Nos hace entender con qué sentimientos actúa el Padre del cielo en relación con sus hijos. La solicitud más ferviente es para con los pequeños, aquellos hacia los cuales nadie presta atención, aquellos que no llegan al lugar donde todo el mundo llega. Sabíamos que el Padre, como Padre bueno que es, tiene predilección por los hijos pequeños, pero hoy todavía nos damos cuenta de otro deseo del Padre, que se convierte en obligación para nosotros: «Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos» (Mt 18,3).

Por tanto, entendemos que aquello que valora el Padre no es tanto "ser pequeño", sino "hacerse pequeño". «Quien se haga pequeño (...), ése es el mayor en el Reino de los Cielos» (Mt 18,4). Por esto, podemos entender nuestra responsabilidad en esta acción de empequeñecernos. No se trata tanto de haber sido uno creado pequeño o sencillo, limitado o con más capacidades o menos, sino de saber prescindir de la posible grandeza de cada uno para mantenernos en el nivel de los más humildes y sencillos. La verdadera importancia de cada uno está en asemejarnos a uno de estos pequeños que Jesús mismo presenta con cara y ojos.

Para terminar, el Evangelio todavía nos amplía la lección de hoy. Hay, ¡y muy cerca de nosotros!, unos "pequeños" que a veces los tenemos más abandonados que a los otros: aquellos que son como ovejas que se han descarriado; el Padre los busca y, cuando los encuentra, se alegra porque los hace volver a casa y no se le pierden. Quizá, si contemplásemos a quienes nos rodean como ovejas buscadas por el Padre y devueltas, más que ovejas descarriadas, seríamos capaces de ver más frecuentemente y más de cerca el rostro de Dios. Como dice san Asterio de Amasea: «La parábola de la oveja perdida y el pastor nos enseña que no hemos de desconfiar precipitadamente de los hombres, ni desfallecer al ayudar a los que se encuentran con riesgo».

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                  
   
¡SEÑORAS, LOS MEJORES MELONES DE LA MANCHA!

Eran las tres de la tarde, el tiempo de descanso, la hora en la que sol más se hace notar, la gente en sus casas para no exponerse "a la calor"... y, de repente, el silencio ambiental se rompió por el mensaje que gritaban desde una megafonía:

-¡Señoras, los mejores melones de La Mancha! ¡No se queden sin ellos!

-¿Melones? ¿Pero a quién se le ocurre? ¡A las tres de la tarde! A esta hora no hay quien se mueva de casa, y con este calor se les habrán puesto malos. Además, ¿por qué "señoras"? Ni que los señores no puedan ir a la compra...

Todos esos razonamientos me venían a la cabeza cada vez que escuchaba el convencido marketing.

Miramos por la ventana y la furgoneta seguía anunciando:

-¡Señoras, los mejores melones de La Mancha! ¡No se queden sin ellos!

Cuántas veces se nos presentan en la vida furgonetas con melones a las tres de la tarde completamente ilógicas. Si lo razonas, todo te lleva a ver que nada tiene sentido.

Al razonar, yo me quedé con la razón pero sin el melón. Sólo mi razón me llevó a despreciarlo.

Hoy el reto del amor es que te fíes de esa situación ilógica que se te va a presentar, que no razones, que te fíes de las personas y... ¡que compres un melón de postre para tu casa!, ten un detalle de cariño con los que te rodean. Déjate llevar por el corazón y no por la razón.

VIVE DE CRISTO
  

lunes, 8 de agosto de 2016

El Evangelio del dia

Lunes 8 de Agosto de 2016

EVANGELIO DEL DÍA - (Mt 17,22-27)

En aquel tiempo, yendo un día juntos por Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará». Y se entristecieron mucho.

Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: «¿No paga vuestro Maestro el didracma?». Dice él: «Sí». Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: «¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?». Al contestar él: «De los extraños», Jesús le dijo: «Por tanto, libres están los hijos. Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estárter. Tómalo y dáselo por mí y por ti».

REFLEXIÓN

Hoy, la liturgia nos ofrece diferentes posibilidades para nuestra consideración. Entre éstas podríamos detenernos en algo que está presente a lo largo de todo el texto: el trato familiar de Jesús con los suyos.

Dice san Mateo que Jesús y los discípulos iban «yendo un día juntos por Galilea» (Mt 17,22). Pudiera parecer algo evidente, pero el hecho de mencionar que iban juntos nos muestra cómo el evangelista quiere remarcar la cercanía de Cristo. Luego les abre su Corazón para confiarles el camino de su Pasión, Muerte y Resurrección, es decir, algo que Él lleva muy adentro y que no quiere que, aquellos a quienes tanto ama, ignoren. Posteriormente, el texto recoge el episodio del pago de los impuestos, y también aquí el evangelista nos deja entrever el trato de Jesús, poniéndose al mismo nivel que Pedro, contraponiendo a los hijos (Jesús y Pedro) exentos del pago y los extraños obligados al mismo. Cristo, finalmente, le muestra cómo conseguir el dinero necesario para pagar no sólo por Él, sino por los dos y no ser, así, motivo de escándalo.

En todos estos rasgos descubrimos una visión fundamental de la vida cristiana: es el afán de Jesús por estar con nosotros. Dice el Señor en el libro de los Proverbios: «Mi delicia es estar con los hijos de los hombres» (Prov 8,31). ¡Cómo cambia, esta realidad, nuestro enfoque de la vida espiritual en la que a veces ponemos sólo la atención y el acento en lo que nosotros hacemos, como si eso fuera lo más importante! La vida interior ha de centrase en Cristo, en su amor por nosotros, en su entrega hasta la muerte por mí, en su constante búsqueda de nuestro corazón. Muy bien lo expresaba san Juan Pablo II en uno de sus encuentros con los jóvenes: el Papa exclamó con voz fuerte «¡Miradle a Él!».

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                  
   
DAR GRACIAS POR LA ORDEN DE PREDICADORES

Hoy celebramos en toda la Iglesia a este gran santo, Domingo de Guzmán, nuestro Fundador y Padre. Y, como buena hija, estoy súper orgullosa de mi padre Domingo; hoy no tengo otra cosa en la boca y en el corazón que a él; por ello, sólo puedo compartirte qué es lo que él me ha regalado y lo que a ti también te ha regalado.

Domingo era un hombre muy ecuánime y amante del estudio. Un día tuvo que marchar a Francia acompañando a su obispo. Allí se encontró con la gran herejía de los cataros. Sintió tal compasión por aquellos hombres, que se quedó a vivir con ellos para poder hablarles de Cristo cada día.

Su anuncio era el amor que Dios les tenía, y cómo Dios Padre les había regalado a su Hijo para salvarlos, cómo con la muerte y resurrección de Cristo tienen la salvación.

Y éste es el gran regalo que te ha hecho Santo Domingo. Después de 800 años, todas las mañanas te decimos lo mismo que anunciaba él: que Cristo está vivo, que te ama como estás y como eres, que Él ha muerto y ha resucitado para que tú tengas vida. El mensaje es el mismo... ¡sólo que ahora va por vía WhatsApp!

Cristo quiere que seas feliz. Nada de lo que te ocurre es ajeno a Él, Jesucristo está a tu lado, sufriendo contigo, riendo contigo, gozando contigo... Si, como yo ahora con el parche, te cuesta ver, si no descubres a Cristo, pídele hoy a Nuestro Padre Santo Domingo que interceda por ti, para que tu fe pase de la cabeza al corazón, que interceda para que tengas una vivencia real de Cristo.

Hoy el reto del amor es dar gracias al Señor porque, cada mañana, la Orden de Predicadores te entregamos a Cristo para que vivas de Él. Y, ahora, ora un momento al Señor para que siempre mantengamos encendida la antorcha de la fe. Gracias, Señor, por el regalo de ser dominica; "me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad".

VIVE DE CRISTO

Pd: ¡¡Hoy es el día de Santo Domingo!!

Queremos compartir contigo la Calenda, la invitación a celebrar este día que preciosamente cantó ayer nuestra Madre Priora. ¡Celebra con nosotras este gran día!

Link de la Calenda de Santo Domingo:
https://www.ivoox.com/calenda-santo-domingo-audios-mp3_rf_12469378_1.html

Y, por supuesto, aquí tienes la segunda charla de este tríduo de Santo Domingo, por Ignacio M. OP, terciario dominico.

Link de la charla:
https://www.ivoox.com/triduo-santo-domingo-2016-segunda-parte-audios-mp3_rf_12469586_1.html

¡Feliz día!
  

domingo, 7 de agosto de 2016

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                  
   
NOS IREMOS DE FIESTA

Anoche, mientras estábamos descansando, me desperté de repente. Al instante me di cuenta de que el ruido era de los cohetes. Nos encanta verlos, aunque esta vez no pudimos asomarnos dado que estábamos ya acostadas.

Pero, ¿qué supones al oír cohetes? Al oír cohetes sabes que hay una fiesta. Es inconfundible ese silbido, seguido de una pequeña explosión que ya suena a luces de colores.

Nosotros, los cristianos, deberíamos tener un rostro de fiesta, porque estamos invitados a la mayor Fiesta jamás imaginada; un rostro con el que hiciéramos pensar, al ver nuestra alegría llena de paz, nuestra sonrisa, también en medio del sufrimiento, nuestra palabra que acompaña al otro.

Sin embargo, a veces nos sale el mal gesto, o se nos olvida la sonrisa al ir a lo nuestro, e incluso nos olvidamos de que cada gesto nuestro repercute a los que nos rodean.  

El Señor te ha invitado a su fiesta, te ha vestido con un traje nuevo, que es tu nueva vida, vista ya desde la perspectiva de que Él te ha salvado y ha cargado con todo lo tuyo. No sabemos cómo será la fiesta, pero sí sabemos Quién nos ha invitado.

Hoy el reto del Amor es vivir el día como a quien le espera una fiesta. Contagia tu alegría, tu entusiasmo por lo que te ha llenado de Vida. Mantén tu corazón en Cristo y tu sonrisa aflorará ella sola.

¿Qué suponen los demás al verte?

VIVE DE CRISTO

Pd: ¡¡Estamos en el Triduo de Santo Domingo!!

El próximo 8 de agosto es la fiesta de nuestro Fundador y, para prepararnos a este gran evento, hemos pedido a Ignacio M. OP, terciario dominico, que nos dé unas charlas en estos tres días previos.

Ayer tuvo lugar la primera charla. Nos gustó tanto que, inmediatamente, pensamos en compartirla contigo. Tras comentárselo, Ignacio a accedido a que la publiquemos. Así pues, si quieres conocer un poco más de nuestra Orden y de nuestro Padre Domingo, aquí tienes el link para que puedas escuchar esa apasionante reflexión. ¡Feliz día!   

Link de la charla:
https://www.ivoox.com/triduo-santo-domingo-2016-primera-parte-oh-audios-mp3_rf_12462353_1.ht