Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.

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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


martes, 17 de abril de 2012

El rosario diario de María, consuelo y fortaleza para el sufrimiento

Por Leandro Coccioli


Cada Avemaría que repetimos insistentemente en el rosario de la Virgen, es el camino que Ella nos ofrece para consolarnos y fortalecernos en el sufrimiento que tenemos en esta vida. Ante el dolor, al repetir y repetir sin parar el saludo del ángel, imploramos el auxilio divino, y de esta manera, nuestro dolor no nos lo quedamos nosotros, se lo entregamos en cada instante a la Virgen que se encarga de todo. El camino de María, que es el camino de la súplica incesante y abandono absoluto en los brazos del Señor, nos enseña a dar a Dios todo lo que tenemos nosotros, incluído nuestro sufrimiento, para que Dios nos dé todo lo que tiene Él, que es su alegría y paz infinitas que nos consuelan y fortalecen.

Cada Avemaría que repetimos insistentemente en el rosario de la Virgen, es la respuesta a nuestro dolor. Porque el saludo del ángel, el saludo de Isabel, y la súplica de la Iglesia, que componen esta plegaria, significan que Dios se hizo cargo de todo nuestro dolor. Si a nuestro dolor respondemos rezando así, éste tendrá sentido y seremos restaurados por la gracia que imploramos de Quien se hizo cargo de todo haciéndose igual a nosotros en todo excepto en el pecado. Los misterios del rosario que meditamos y esperamos contemplar, son justamente la profundización del Avemaría, su explicación. Cada uno de los 20 misterios, explican el Avemaría al mostrarnos cómo el Señor anunciado se hizo cargo de nuestros sufrimientos. Esta meditación diaria y contemplación, será la fuente de nuestro consuelo, será la fuente de nuestra fuerza, será la fuente de nuestra vida de gracia, será la fuente de nuestra salvación.