Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.

Web principal:

http://www.cofradiarosario.net/

Página de Recursos para rezar:

https://www.facebook.com/recursospararezar/

Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


sábado, 12 de marzo de 2016

Cofradía del Rosario

Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.     
  
DESAJUSTES EN LA FAUNA

-No sé qué le pasa a la perrilla -iba comentando- Lleva varios días que no quiere desayunar, y a media mañana vomita...

-Estos cambios de tiempo desajustan a la naturaleza -me contestaron- Aquí el gato está loco: lleva días enteros maullando en la puerta de la cocina.

A la mañana siguiente...

-¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhgggg...!

Unos segundos de silenciosa intriga... y la bronca era para...

-¡¡¡Jubiiiiiiii...!!!

La habían pillado in fraganti. Abrazada al plato del gato, lo estaba dejando reluciente a base de lametazos. El felino, acurrucado en una esquina, contemplaba con impotencia cómo en cuestión de segundos desaparecía no sólo su desayuno, sino también su comida y su cena. ¡Por eso lloraba a la puerta de la cocina!

Hemos subido el plato del gato a una mesa. El felino salta encima y come en paz. Por su parte, Jubi ha vuelto a tomar su desayuno, ¡y se han acabado las vomitonas!

Sé que a Jubi le resultaba mucho más apetitosa la comida que robaba, y no le gustó el cambio de ubicación. Sin embargo, me ha hecho entender una frase que oí hace poco: "Si Dios nos concediese todo lo que pedimos, sería el genio de la lámpara maravillosa". Es verdad, Dios no nos concede todo lo que pedimos. No es un genio. Él es Padre.

Un genio buscaría satisfacer los deseos de su amo... un Padre busca el bien de su hijo. La palabra "Padre" implica amor. ¡Y ese es Dios!

Hoy el reto del amor es sentirte hijo. Te invito a que hoy, en tu oración, des gracias al Señor, que te ha amado antes de que nacieses, ha deseado ardientemente que llegases a la vida, y en todo momento cuida de ti con infinito amor. Por ello, te invito a que hoy reces un Padrenuestro saboreando especialmente la primera palabra, sintiéndote hijo. Y, a lo largo del día, mira al Cielo: tu Padre te cuida; de todo lo que ocurra, Él se encargará de hacer que sea para tu bien. Confía en Él, ¡y disfruta del día! Eres hijo de Dios, Él te regala toda la Creación. Hoy vive sabiendo que el Señor cuida de ti... y cuida tú a alguien. ¡Cristo te mostrará a la persona que hoy te necesita! ¡Feliz día!

VIVE DE CRISTO  

BENDICIONES DE REZAR CON AMOR Y DELICADEZA EL SANTO ROSARIO POR LA CONVERSIÓN DEL MUNDO.


BENDICIONES DE REZAR CON AMOR Y DELICADEZA EL SANTO ROSARIO

El santo Rosario es de una riqueza actual e incalculable,
es una gracia que a través de los siglos se siga difundiendo,
el santo Rosario calma tempestades de los mares,
de los corazones atribulados inundados de dolor,
tristeza, desesperación, y tentación,
rezado en familia la une y fortalece.

Hay tantas almas que tienen sed y hambre de Dios,
de justicia, de amor, de paz, y de perdón
además arden en deseos de conocer y amar la sabiduría divina,
pero no saben como alimentar sus almas,
sus vidas están desiertas atadas al mundo,
es tiempo de orar y entregarse a Dios;
preocúpate por vivir y difundir la riqueza
de la palabra de Dios viva y eficaz,
rezando y meditando a diario el santo Rosario.

Tu eres una persona escogida por Dios,
por medio del Bautismo para anunciar la buena nueva,
¿Que esperas para acudir al llamado
como el mas pequeñito y delicado de mis hijos?
pregona, anuncia al mundo que el reino de Dios
esta cerca, es tiempo de conversión de corazón. AMÉN.


Oración para abandonarse en Dios

SEÑOR

Aquí estoy delante de Ti,
para ponerme en tus manos:
Para decirte que te amo
y que sin Ti mi vida es muy difícil.
Concédeme el perdón por todas mis faltas
y todo aquello con lo cual te he ofendido.
Ayúdame a ser mejor todos los días,
yo sé que puedo mejorar muchas cosas.
Perdóname sobre todo,
si he hecho daño a alguien
y bendice a quien haya hecho sufrir con mis actitudes.

Dame un corazón nuevo SEÑOR,
para poderte amar como tú quieres.
Amado SEÑOR,
quiero agradecerte por este día
y por todas las cosas lindas
que me has regalado.
Especialmente te doy gracias,
por creer en mí
y por darme hoy
otra nueva oportunidad para vivir
y para ser mejor.


¡PADRE BUENO!

Dame el pan de cada día;
sobre todo dame la alegría
necesaria para poder vivir;
dame la esperanza
para no llenarme de temor
en los momentos de dificultad;
dame la fe para saber
que nunca me abandonarás
y dale a mi corazón toda la paz
y serenidad que necesita
para afrontar los momentos difíciles de la vida.

Yo te Amo SEÑOR
y quisiera demostrártelo con mi propia vida.
Si Tú me ayudas todo es más fácil.
Me pongo en tus manos SEÑOR,
por intermedio de la
SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA AUXILIADORA,
Nuestra Madre Admirable
y en tus manos pongo también a los míos,
para que los protejas y los ayudes siempre.
Bendíceme y guíame SEÑOR!
en este nuevo día,
no permitas que me aleje de Ti. ¡Amén!

Suplica a la virgen para ser un buen cristiano.

Santísima Señora, Madre de Dios; tú eres la más pura de alma y cuerpo, que vives más allá de toda pureza, de toda castidad, de toda virginidad; la única morada de toda la gracia del Espíritu Santo; que sobrepasas incomparablemente a las potencias espirituales en pureza, en santidad de alma y cuerpo; mírame culpable, impuro, manchado en el alma y en el cuerpo por los vicios de mi vida impura y llena de pecado; purifica mi espíritu de sus pasiones; santifica y encamina mis pensamientos errantes y ciegos; regula y dirige mis sentidos; líbrame de la detestable e infame tiranía de las inclinaciones y pasiones impuras; anula en mí el imperio de mi pecado; da la sabiduría y el discernimiento a mi espíritu en tinieblas, miserable, para que me corrija de mis faltas y de mis caídas, y así, libre de las tinieblas del pecado, sea hallado digno de glorificarte, de cantarte libremente, verdadera madre de la verdadera Luz, Cristo Dios nuestro. Pues sólo con Él y por Él eres bendita y glorificada por toda criatura, invisible y visible, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 11 de marzo de 2016

Cofradía del Rosario

Hola, buenos días, hoy Celia nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.     
  
SORPRESAS

En Cuaresma cenamos todos los días (menos los domingos) patatas: patatas secas, con judías, zanahorias... pero patatas. Cuando ya llevas unos días, te das cuenta de que llegas a la cena sabiendo lo que hay, y que no hay sorpresas. Cuando no es Cuaresma bajas a la cena pensando: "¿Qué habrá? Sopa, pizza, pescado, nuggets..." Da igual lo que es, pero te sorprendes. En cambio, en Cuaresma no cabe para sorpresas.

Ahora a la cena bajo sin mucha ilusión porque sé lo que va a haber. Eso que me pasa a mí con las patatas, nos pasa con las personas. Se convierten en una rutina, perdemos la ilusión. Nos acomodamos. Entramos en una rutina en la que damos por hecho que la otra persona sabe que la queremos, ¿pero se lo mostramos? ¿Tenemos detalles con ella? ¿O pensamos "Bueno, ya lo sabe, no hace falta..."?

Cristo no se acomoda, Cristo es la persona más sorprendente. Cuando le hacían preguntas los fariseos y escribas para ponerle en un aprieto, su respuesta les pillaba por sorpresa. Cristo se sale de lo común, de la rutina, cada día llama a nuestra puerta, cada día quiere sorprendernos con miles de detalles; desde que encuentres aparcamiento, que el conductor del bus esté de buen humor, que alguien haya tirado la basura... Muchísimas cosas que quiere regalarte para hacerse presente en tu día. Él nos demuestra constantemente su amor.

Eso que Él hace por nosotros, quiere que lo hagamos por los demás. Que no entres en ese "no hace falta demostrarlo".

Hoy el reto es que sorprendas a alguien con un gesto de amor que se salga de lo que normalmente haces, ¡sorprende al que tienes al lado! Te darás cuenta de que, cuanto más das, más recibes. Y por la noche repasa el día, verás que el Señor te ha sorprendido también a ti.

VIVE DE CRISTO

Repasando el catecismo.

1. ¿Cuál es el designio de Dios para el hombre? 1-25 Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. En la plenitud de los tiempos, Dios Padre envió a su Hijo como Redentor y Salvador de los hombres caídos en el pecado, convocándolos en su Iglesia, y haciéndolos hijos suyos de adopción por obra del Espíritu Santo y herederos de su eterna bienaventuranza. (Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

Comentario:

Dios es perfectamente feliz en sí mismo, no necesita de nada ni de nadie para ser feliz. Él nos ha creado a cada uno de nosotros por puro amor y con completa libertad, no por necesidad sino solo para que tengamos la posibilidad de ir a gozar de Él en el Cielo.

Tenemos que agradecer a Dios el habernos creado, porque en nuestro lugar podrían existir millones de seres humanos, pero no, Él ha querido por pura bondad suya crearnos a nosotros, sacarnos de la nada, de la inexistencia, para darnos el ser.

Demos gracias a Dios por existir, porque ya somos eternos y no moriremos más, sino que nuestra alma existirá por toda la eternidad, en el Cielo si cumplimos los Mandamientos, o en el Infierno si no los cumplimos.

Dios quiere que seamos felices, y en el Cielo seremos felices para siempre de un modo que no podemos ni siquiera imaginar. Pero antes tenemos que pasar esta prueba que es la vida sobre la tierra, que es como una antesala de la eternidad, y que no debemos vivirla como si fuera lo único, sino aprovecharla para perfeccionarnos y ser santos, porque solo tenemos esta vida para ello, y luego viene la muerte, el juicio y la eternidad, dichosa para los buenos, y horrorosa para los malos.

Es necesario que tengamos plena conciencia de que Dios nos ha creado, que no somos fruto del azar, sino que Dios nos ha pensado desde toda eternidad y somos importantes para Dios, aunque para el mundo seamos una nada.

No defraudemos a Dios, no lo desilusionemos obrando mal y siendo malos, sino agradezcámosle el amor que nos tiene, tratando de ser lo más buenos que podamos, porque amor con amor se paga.

Dice el poeta: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Pero sabemos muy bien que esto no es así, porque Alguien ha dicho: “Yo soy el Camino”, y es Jesucristo, el Hijo de Dios, que nos ha dejado el ejemplo y nos da la gracia para ayudarnos a recorrer el mismo camino que Él nos trazó.

Pensemos en el Cielo que nos espera para sobrellevar las penas y trabajos de esta vida, sabiendo que Dios nos ama infinitamente y que nos ha creado por amor y para que seamos felices con Él en el Paraíso.

Entonces tengamos en claro que venimos de Dios, porque Él nos ha creado; y vamos hacia Dios, porque Él nos juzgará y nos dará, ¡ojalá!, el Cielo prometido, donde lo poseeremos para siempre.

¡Alabado sea Dios!

Oración a San José

¡Glorioso Patriarca San José!, animado de una gran confianza en vuestro gran valimiento, a Vos acudo para que seáis mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas. Vuestra altísima dignidad de Padre putativo de mi amante Jesús hace que nada se os niegue de cuanto pidáis en el cielo. Sed mi abogado, especialísimamente en la hora de mi muerte, y alcanzadme la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor. Amén. Jaculatoria. Bondadoso San José, Esposo de María, protegednos; defended a la Iglesia y al Sumo Pontífice y amparad a mis parientes, amigos y bienhechores.

Juan 3:16

Juan 3:16

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

jueves, 10 de marzo de 2016

Cofradía del Rosario

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.    
  
¡DESPIERTA, CORAZÓN! ¡ADELANTE!

Por las mañanas, después del Oficio de Lectura y Laudes, tenemos la oración personal, un momento especial antes de la Eucaristía para dar gracias al Señor y presentarle el nuevo día, para vivirlo de Su mano, para ponerle a Él en el centro.

Pero, sí, somos humanas, y hay días que en ese momento se desarrolla una auténtica batalla contra el sueño.

Hoy estaba a punto de dejarme vencer y cerrar un poco los ojos, cuando he leído en el Evangelio lo siguiente:

"Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño, pero, cuando se despertaron, vieron su gloria y a los dos personajes que estaban con él".

¡Tal cual! Así me sentía, pero me ha llamado la atención que, cuando se despertaron, vivieron algo que cambiaría sus vidas. Me he dado cuenta de que, para despertar al cuerpo, para despertar la ilusión, primero hay que despertar al corazón.

Puede que hoy te hayas despertado cansado y hayas ignorado el despertador, que ya a finales de semana las fuerzas ni siquiera te acompañen... ¡cuántas cosas por delante y qué bien se está en la cama o un rato más en casa!

Para. Despierta a tu corazón, no a la razón. El corazón sabe que descansa de verdad cuando pone a Cristo en el centro, cuando vive de Él, cuando vive desde la confianza.

Hoy el reto del amor es que vayas a la Eucaristía o a una iglesia a primera hora. Pon a Cristo en el centro de tu día, Él quiere vivir contigo. Vivirás lo mismo, pero de una manera diferente.

VIVE DE CRISTO

miércoles, 9 de marzo de 2016

Las almas se ganan con caridad

Cofradía del Rosario

Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.    
  
LA MEJOR MEDICINA

Ayer estaba en la oración y me puse a leer las obras de misericordia. Me impactaron mucho. Las leí despacio, dejando que calaran dentro de mí y pidiéndole a Cristo que me las explicara.

Me detuve en una que me tocó el corazón: la de visitar al enfermo. Saqué la Biblia y me puse a buscar pasajes en los que Jesús visita a enfermos para ver cómo Él se comportaba. Me di cuenta de con qué cariño les escuchaba lo que le decían, cómo les acariciaba, les hablaba con una dulzura especial para paliar su dolor, para sanar su sufrimiento.

Seguro que tú en algún momento has pasado por la enfermedad. Uno de los mayores sufrimientos no es el dolor físico, sino la soledad. El verdadero dolor es el del que sufre sin amigos. Éste es un dolor profundo y más desgarrador que el físico. El dolor de la soledad y de la indiferencia es muy duro. Por eso Jesús nos tiende la mano para que le visitemos en el que sabemos que está enfermo.

Hoy el reto del amor es dejar tus manos y tu voz en manos de Jesús, hoy Jesús te necesita para llegar al corazón del que está enfermo. Seguro que ya tienes en tu cabeza a la persona que sabes que está sola y sufriendo; hoy el reto es acercarte a visitarla y, si no puedes, llámala, comparte un rato de tu tiempo... Hoy pon aceite en las heridas, como el buen samaritano.

Te deseo un feliz día y que tu visita al enfermo te colme el corazón de felicidad. Ahora, en la Eucaristía, te presentaré en la Patena para que Cristo te lo regale y acabes el día dando gracias por la oportunidad de amar que Él te ha puesto en tu camino.

VIVE DE CRISTO

martes, 8 de marzo de 2016

Jóvenes a la Virgen



ORACIÓN DE JOVENES A LA VIRGEN
Juan Pablo II
María, humilde sierva del Altísimo,
el Hijo que engendraste te ha hecho sierva de la humanidad.
Tu vida ha sido un servicio humilde y generoso:
has sido sierva de la Palabra cuando el Angel
te anunció el proyecto divino de la salvación.
Has sido sierva del Hijo, dándole la vida
y permaneciendo abierta al misterio.
Has sido sierva de la Redención,
permaneciendo valientemente al pie de la Cruz,
junto al Siervo y Cordero sufriente,
que se inmolaba por nuestro amor.
Has sido sierva de la Iglesia, el día de Pentecostés
y con tu intercesión continúas generándola en cada creyente,
también en estos tiempos nuestros, difíciles y atormentados.

A Ti, joven Hija de Israel,
que has conocido la turbación del corazón joven
ante la propuesta del Eterno,
dirijan su mirada con confianza los jóvenes del tercer milenio.

Hazlos capaces de aceptar la invitación de tu Hijo
a hacer de la vida un don total para la gloria de Dios.

Hazles comprender que servir a Dios satisface el corazón,
y que sólo en el servicio de Dios y de su Reino
nos realizamos según el divino proyecto
y la vida llega a ser himno de gloria a la Santísima Trinidad
Amen".

Juan Pablo II

Como usar la biblia al rezar en familia

Cómo usar la Biblia al rezar en familia

orando con niños pequeños

 
Al igual que contamos una y otra vez, año tras año, las mismas historias de nuestras familias, también leemos y releemos la Sagrada Escritura y transmitimos sus historias de generación a generación. En la Sagrada Escritura escuchamos la Palabra viva de Dios que nos habla cada vez de una manera nueva. Los niños en edad de preescolar no son demasiado jóvenes para que les expongamos a las historias de nuestra tradición de fe que contiene la Biblia. A la vez que cultivas el hábito de leerle historias y cuentos a tu hijo piensa en diferentes maneras de leerle también historias tomadas de la Biblia.
Comienza eligiendo una historia bíblica que quieras leer a tu hijo. Las historias de los Evangelios son especialmente apropiadas para compartir con niños en edad de preescolar. Existen muchas Biblias infantiles de calidad, así como libros de cuentos para niños que contienen historias bíblicas adaptadas para ellos. Usa una Biblia infantil o un libro de cuentos bíblicos infantiles para leer y compartir con tu hijo. Cuando leas las historias bíblicas asegúrate de que tu hijo sepa que estas historias provienen de la Biblia, del libro sagrado de Dios. Guarda la Biblia en algún lugar especial de tu casa. Al llevar y usar la Biblia hazlo de tal manera que demuestre el respeto que tienes a la Palabra de Dios. Al leerle la Biblia a tu hijo hazlo con reverencia.
La Sagrada Escritura también es una fuente de oración. Al orar usamos palabras tomadas de la Escritura y también oramos la Escritura misma meditando en sus palabras y pidiendo a Dios que nos ayude a descubrir el mensaje que nos transmite en ese momento. Buscamos vivir la vida fieles a la Palabra de Dios. San Ignacio de Loyola nos enseñó una manera o método de orar usando la Sagrada Escritura. Este método hace uso de la imaginación y se puede adaptar para orar con los niños.
Elije la hora del día que más convenga a tu familia. Un buen momento quizá sea la hora de irse a dormir de tu hijo. Independientemente de cuándo decidas orar, elije un lugar tranquilo y cómodo donde puedas disfrutar leyendo en voz alta a tu hijo las historias de la Biblia.
Cuando hayas terminado de leer la historia dedica unos pocos minutos a hablar sobre ella con tu hijo. Puedes relacionar la historia de la Biblia con alguna de las experiencias que han tenido como familia. También pueden imaginarse que son uno de los personajes de la historia y hablar de ello. Otra forma de reflexionar sobre el pasaje es pidiendo a tu hijo que te cuente la historia con sus propias palabras.
Una vez que hayan conversado acerca de la historia dediquen un momento a rezar juntos. Comienza invitando a tu hijo a que guarde silencio y sea consciente de la presencia de Dios. Le puedes decir, por ejemplo: “Ahora vamos a rezar. Vamos a estar un momento callados y sin movernos. Acuérdate de que Dios te ama siempre”. Desarrollar el hábito de guardar silencio es un don maravilloso que podemos dar a nuestros hijos y también es un don que nos podemos regalar a nosotros mismos. Quizá quieras orar usando tus propias palabras en respuesta a la Palabra de Dios que compartieron al leer la Biblia. Si quieres, también puedes invitar a tu hijo a que ore espontáneamente. La oración puede ser una sencilla oración de agradecimiento a Dios o una oración en la que pidan a Dios que les ayude a vivir el mensaje de la Sagrada Escritura. Para concluir la oración traza la señal de la cruz sobre la frente de tu hijo y bendícelo o ayúdalo a trazar la señal de la cruz sobre su propia frente.
Las familias son cada vez más conscientes de la presencia de Dios en su vida a medida que leen y rezan juntos la Sagrada Escritura. Esperamos que disfrutes de muchas oportunidades para compartir la fe con tu hijo.

El rosario: imagíneselo

Las abuelitas de mi parroquia pasan las cuentas de sus rosarios, orando sus Avemarías rápidamente, como si el objetivo fuera terminar el rosario lo antes posible. Casi mi quedé sin aliento al intentar rezar el rosario con ellas, y me pregunté: ¿para qué orarlo si parece que es un hábito sin vida?
El Papa Juan Pablo II debió escucharme. Gran devoto del rosario, el papa le añadió los Misterios Luminosos en el 2002, con la esperanza de que nos beneficiáramos del elemento contemplativo que es el núcleo de esta devoción.
“Si consideramos superficialmente esta repetición, se podría pensar que el Rosario es una práctica árida y aburrida”, dijo el Papa Juan Pablo II en su carta apostólica El Rosario de la Virgen María en octubre de 2002. “En cambio, se puede hacer otra consideración sobre el Rosario, si se toma como expresión del amor que no se cansa de dirigirse a la persona amada con manifestaciones que, incluso parecidas en su expresión, son siempre nuevas respecto al sentimiento que las inspira”.
El rosario usa un método bien probado: repetir oraciones conocidas mientras que se medita acerca de algunos episodios importantes de la vida de Jesús o de su madre, la Virgen María. Estos episodios, conocidos como misterios, se dividen en cuatro grupos: los Misterios Gozosos, Dolorosos, Gloriosos y Luminosos. Cada uno consta de cinco episodios. Cuando usted comienza a orar cada década o misterio (diez Avemarías) del rosario, medita y contempla uno de los misterios.
Viva el rosario. A medida que ore cada misterio, pida a sus hijos que escenifiquen el momento que se describe. No se preocupe si pierden la atención antes de que usted termine; ore hasta donde pueda y, la próxima vez, siga desde donde lo dejó.

101 maneras para vivir una buena Cuaresma

Mientras compartía la cena con mi familia, una de mis hijas me preguntó en qué proyecto estaba trabajando. Le contesté que estaba escribiendo un artículo sobre cómo obtener un mejor provecho de la Cuaresma. Esto generó una conversación muy interesante. Mi esposa e hijas comenzaron a expresar algunas cosas que les han funcionado en su propia vida y otras que desearían intentar. Comencé a escribir lo más rápido que pude, deseoso de captar cada una de sus ideas en los papeles que tenía a la mano. Las ideas fluían continuamente. Mi esposa y yo nos alegramos de ver la tranquilidad y la creatividad con la que hablaron nuestras hijas respecto a la forma en que la Cuaresma puede nutrir nuestra vida espiritual. Muchas de las ideas que a continuación les presento, son ideas de mis propias hijas.

La Cuaresma es un tiempo litúrgico importante en nuestra vida como Iglesia. La tomamos muy en serio. Hacemos de ella un momento especial para acercarnos más a Dios. Es un tiempo especial para evitar las distracciones y concentrarnos aun más de tal manera que conozcamos mejor el proceder divino y nos convirtamos en personas más amorosas en medio de nuestro mundo, el trabajo y en nuestro propio hogar, no sólo durante estos cuarenta días sino toda nuestra vida. Además de esto, hay tres maneras tradicionales que nos ayudan a vivir la Cuaresma: oración, ayuno y obras de caridad.

Creo que la mayoría de las personas buscan obtener el máximo provecho de la Cuaresma, pero no saben exactamente cómo lograrlo. Así pues, les ofrezco estas 101 maneras para que las reflexionen en un ambiente de oración y cercanía con Dios. Léalas tranquilamente y vea cuáles llaman su atención, positiva o negativamente. Independientemente de cuál sea su reacción, es probable que en ellas encuentren una lección espiritual. Seleccionen unas cuantas ideas de las maneras tradicionales de vivir la Cuaresma e incorpórenlas en su vida diaria. Más de alguna está pensada para que dure sólo un día; otras, por el contrario, se espera que duren toda la estación e incluso, todo el año. No se sobrecargue (ver # 48). ¡Que tenga una buena Cuaresma!
Oración
San Pablo nos motiva a que “oremos sin cesar”. Toda nuestra vida puede ser una oración si elevamos nuestra mente y corazón a Dios en cada momento y acción de nuestra vida. Lo central de la Cuaresma es que oremos lo más frecuente y profundamente que podamos. He aquí algunas maneras en que podrá incorporar la oración a lo largo de su día. Por favor, elija las que le ayuden a alcanzar esa meta.
1. Repita una pequeña oración a lo largo del día. Puede ser: “Señor, ten misericordia de mí”, o “Jesús, ayúdame a conocerte y a hacer tu voluntad”. También puede usar sus propias palabras.
2. Haga una lista de las cosas por las cuales está agradecido(a). Escriba diariamente diez cosas por las que está agradecido(a): familia, talentos, amigos, éxitos, etcétera.
3. Ore por la gente que le hace pasar un mal rato. Hay días en los que estas personas sobreabundan.
4. Repita continuamente las palabras de San Ignacio de Loyola: “Toma Señor y recibe toda mi libertad”. Aprenda más acerca de San Ignacio y visite
www.FindingGod.org (en inglés) o www.jesuitas.es (en español).
5. Utilice su imaginación al hacer oración. Imagínese usted mismo(a) como una de las personas que están frente a Jesús en una escena de los Evangelios. Imagine su respuesta y reacción al mensaje que ha escuchado de Jesús.
6. Haga una lectura pausada de alguno de los cuatro relatos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Por ejemplo, puede leer Lucas 22:39 a 24:12.
7. Convierta en oración alguna actividad amorosa que haga por los demás. Por ejemplo, cuando saca la basura de la casa, cambia el rollo de papel higiénico o le ayuda a su hijo a hacer la tarea. Hágalo de todo corazón y esa acción será una oración.
8. Haga oración mientras realiza una caminata.
9. Concédase tiempo para la meditación, para estar en calma por un momento, para vaciarse de las distracciones y para abrir su corazón a Dios.
10. Participe en uno de los servicios litúrgicos que su parroquia ha organizado.
11. Ore junto con su familia a la hora de los alimentos. Oren siempre por las personas necesitadas.
12. Ore mientras realiza sus mandados. Pídale a Dios que le ayude a reconocer su presencia en cada uno de los lugares a los que se dirige.
13. Cuando escuche o vea noticias respecto a alguien que está en problemas, ore por esa persona. Invite a sus hijos a que oren también por ella.
14. Cuando esté en el mercado, ore por los campesinos y todas aquellas personas que hacen posible que los alimentos lleguen hasta su mesa.
15. Al momento de acostarse, concédase un momento para orar por aquellas personas que no tienen hogar y que esa noche dormirán en la calle.
16. Deje que uno de sus himnos favoritos se repita en su mente como una forma de oración. Seleccione una frase o palabras que tengan un significado especial para usted.
17. Rece diariamente el rosario y otras oraciones que son parte de la tradición católica. Dese cuenta de que está uniendo su voz a millones de personas que han orado estas plegarias a lo largo de los siglos.
18. Bendiga a sus hijos y a otros miembros de la familia cuando se retiran o regresan a casa. Trace sobre su frente la señal de la cruz.
19. Ore en los momentos de mayor tráfico, especialmente cuando se encuentra con un mal conductor. Ore por él o ella y pídale a Dios que le ayude a mantener la calma a lo largo del día.
20. Haga oración mientras está haciendo fila o cuando alguien lo ha puesto en llamada de espera. Ore por los servidores públicos que atienden a la gente todo el día.
21. Ore mientas trabaja en el jardín; deje que esa actividad sea su oración.
22. Si en su barrio puede escuchar las campanas de alguna iglesia, ore al escucharlas. Si no le es posible, ore al momento de escuchar otro sonido, por ejemplo, al timbrar el teléfono, cuando ladra algún perro o cuando suena el toque de salida en una fábrica cercana.
23. Ore al escuchar el ruido de una sirena. Ore por las personas que posiblemente estén en un problema serio.
24. Haga oración por las personas que necesita perdonar y que le cuesta mucho perdonar. Pida que disfruten las bendiciones que usted mismo espera recibir de Dios.
25. Eleve una oración a Dios que le ayude a pedir perdón a las personas que ha herido de alguna manera.
26. Ore por la persona que lo ha dirigido espiritualmente, sea que esté viva o muerta.
27. Ore mientras lleva a pasear a su mascota.
28. Si toca un instrumento musical, deje que ese momento sea su oración.
29. Ore mientras crea una pieza de arte. Haga algo creativo cada día de la Cuaresma y hágalo para dar gloria a Dios.
30. Ore por la persona desconocida quien, en este preciso momento está al borde del suicidio. Pídale a Dios que tranquilice a esa alma desolada.
31. Escoja a un miembro de su familia nuclear o extendida y ore por él o ella a lo largo del día. Elija uno diariamente.
32. Asista a misa siempre que pueda hacerlo. La Eucaristía es la oración más grande que tenemos los católicos y es un lugar seguro para encontrarse con Jesús.
33. Al final del día, concédase un momento para agradecerle a Dios las gracias y bendiciones que recibió a lo largo del día.
Ayuno
La finalidad del ayuno es crear conciencia. A menudo consumimos alimentos, bebidas, entretenimiento y experiencias de una manera enajenante. En lugar de probar la naranja, bajémosle al volumen. En ocasiones la música se convierte en un ruido molesto cuando en realidad puede ser algo que motive el alma. También podemos ayunar del ruido para que así creemos conciencia. Primero, creemos conciencia respecto a nuestra propia vida. Después, seamos conscientes de nuestra total dependencia de Dios respecto a cada uno de los dones y regalos que tenemos en la vida.
34. Ayune de pensamientos negativos.
35. Ayune de comer por comer, esto es, ni siquiera se moleste en probarlo.
36. Ayune de trabajar demasiado. Descubra su personalidad al margen de su trabajo.
37. Al menos un día de la Cuaresma, ayune de todo, excepto líquidos (primero verifique esto con su doctor).
38. Ayune de ver su programa favorito durante una semana o durante toda la Cuaresma.
39. Ayune del ruido. Mantenga el silencio en casa durante una hora por la mañana y por la noche, como una forma de dar la bienvenida a la presencia de Dios en su vida y en su hogar.
40. Durante la Cuaresma medite en cómo somos tentados por los pecados capitales (soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza) y en el efecto que generan en nuestra vida diaria.
41. Ayune de llenar su agenda de actividades. Deje un tiempo libre.
42. Ayune del mitote.
43. Ayune de los hábitos aparentemente inofensivos pero que lo meten en problemas.
44. Ayune de la luz. Siéntese cerca de una veladora y apague las luces de su casa. Recuerde que Jesús es la luz del mundo.
45. Escoja un día para que ayune de utilizar aparatos electrónicos.
46. Ayune de juzgar a los demás. Mientras intenta evitarlo, note la frecuencia con que se siente inclinado a este comportamiento a lo largo del día.
47. Ayune de dejar todo para después. Si tiene una responsabilidad, pídale a Dios que le ayude a cumplirla.
48. Ayune de querer vivir una Cuaresma perfecta. Permanezca abierto a la espontaneidad.
49. Ayune de llamadas telefónicas irrelevantes durante un día.
50. Ayune de escuchar su MP3 o iPod para que se dé tiempo de escuchar los sonidos de la naturaleza que lo rodea.
51. Si tiende a aislarse de los demás, ayune de los comportamientos separatistas.
52. Ayune de silenciar la alarma de su reloj. Levántese y dedique ese tiempo a la oración.
53. Ayune de comer postres.
54. Ayune de no comprar absolutamente nada, por ningún medio, durante un día.
55. Si es posible, ayune de conducir rápido. Utilice un medio alternativo de transporte, ya sea caminar, tomar el autobús o utilizar su bicicleta.
56. Ayune de las cosas rutinarias que pierden su sentido. Por ejemplo, utilice una ruta diferente para ir a su trabajo, aun cuando requiera más tiempo o distancia.
57. Conecte la vida parroquial con su vida familiar. Cubra sus imágenes, retírelas durante la Cuaresma, promueva el silencio.
58. Ayune de criticar a los demás verbalmente o en silencio. Procure entenderlos.
59. Ayune de enviar correos electrónicos o mensajes de texto por lo menos un día.
60. Ayune de estarse quejando. Descubra la cantidad de veces que se ve tentado a quejarse.
61. Ayune de evadir los problemas o de ahogarse en un vaso de agua, dependiendo de su tendencia.
62. Ayune de estarse comparando con los demás. Esto lleva a la desolación y la separación de los demás, en lugar de sentirnos uno sólo en Dios.
63. Ayune de buscar el reconocimiento por lo bueno que hace.
64. Ayune de preocuparse. Confíe en Dios.
65. Ayune por un día de la necesidad de controlar parte de su vida, como el control remoto, por ejemplo.
66. Ayune del hábito, sustancia, práctica o actitud que obstaculiza su crecimiento en su relación con Dios.
Obras de caridad
Las obras de caridad siempre han sido parte importante de la Cuaresma. Hacer obras de caridad significa darnos nosotros mismos a los demás, especialmente a las personas necesitadas. Esto nos recuerda que no importa qué tanto tengamos, sino que lo que tenemos es un regalo que estamos invitados a compartir con los demás. Las obras de caridad nos unen con Jesús, quien se dio a sí mismo completamente por nosotros. El establecer un comportamiento nuevo que incluya la vivencia de la caridad alegrará enormemente nuestra Cuaresma.
67. Ofrézcase como voluntario (a) en su parroquia para ayudar a las personas necesitadas.
68. Como familia, busquen una organización caritativa que juntos deseen apoyar.
69. Restrinjan sus gastos y dediquen lo ahorrado a una obra caritativa.
70. Permanezcan atentos para ayudar a quienes se automarginan.
71. Envíen una tarjeta de saludo a un pariente, amigo o parroquiano que está confinado en casa.
72. Llamen a un amigo o conocido que recientemente haya sufrido la muerte de un ser querido.
73. Horneen un pastel para recibir a los nuevos vecinos de su barrio.
74. Realice alguna tarea que a alguien de su familia le cueste mucho trabajo realizar.
75. Sonría con sinceridad y amplitud al cajero del supermercado.
76. Busque en su ropero la ropa que no usa y que está en buen estado para que la done a un centro caritativo.
77. Preparen unos sándwiches y llévenlos a un comedor comunitario.
78. Al comprar su mandado, compre algo extra para que lo lleven a un depósito de comida para los pobres o al dispensario parroquial.
79. Done a alguna escuela, hospital, biblioteca o tienda de segunda los libros que haya leído.
80. Léale un libro a un niño, ya sea en su familia o en un centro escolar.
81. Plante un árbol que beneficiará a las generaciones futuras.
82. Escriba una carta a sus representantes gubernamentales pidiendo que apoyen una legislación que ayude a las personas que carecen de seguro médico.
83. Como familia, seleccionen una organización que ayude a los niños de la misma edad de sus hijos. Inclúyanlos en la búsqueda y recaudación de fondos.
84. Compren sellos postales y háganlos llegar a una persona que vive confinada en casa de manera que pueda mantenerse en comunicación con los demás.
85. Dígale una cosa agradable a un compañero (a) de trabajo, a un vecino o [a] alguien de su familia. Comience por la persona con la cual pueda tener algún resentimiento.
86. Alimente a los pájaros en su barrio.
87. Hable menos y escuche más. Dé a otros toda su atención.
88. Sea en el trabajo o en su lugar de descanso, busque incluir a quienes están o se sienten desplazados.
89. Cada día de la Cuaresma regale una cosa que no necesita.
90. Limpie un área común en su lugar de trabajo, en el barrio o en su hogar. Hágalo como un regalo para los demás.
91. Invite a una persona viuda a compartir una cena con su familia.
92. Sea más cortés en su actitud, palabras y acciones durante la Cuaresma.
93. Apoye los esfuerzos parroquiales de dar la bienvenida a quienes llegan por vez primera o a quienes desean unirse o re-unirse a esa parroquia. Mucha gente se siente desconectada y se beneficiaría mucho de una inclusión o invitación.
94. Identifique los esfuerzos que hace el Servicio de Ayudas Católicas (Catholic Relief Services), organización que ofrece ayuda inmediata a las personas necesitadas. ¡Únase a su esfuerzo!
95. Cuando vaya a comprar su mandado, pregúntele a algún vecino o persona enferma si desea que le traiga algo.
96. Antes o después de un período en el que estará sumamente ocupada, separe un tiempo considerable para estar con su familia y dedicarles toda su atención.
97. Limpie la basura que hay en el parque, de tal manera que lo deje mejor de lo que lo encontró.
98. Escriba una carta a un periódico o a un blog (lugar electrónico donde la gente dialoga acerca de temas que afectan a la comunidad) para que exprese su punto de vista y reflexione acerca de sus valores cristianos y de la importancia que tienen para usted.
99. Reconozca sus propias necesidades y atiéndalas. Algunas veces los padres de familia están muy acostumbrados a controlar todo de tal manera que no reconocen sus propias necesidades. Dé a otros la oportunidad de que le ayuden a usted mismo de vez en cuando.
Finalmente, sea consciente de que cualquier cosa que haga durante la Cuaresma es una respuesta a la iniciativa divina que busca ayudarnos. Dios es el primero que desea ayudarnos, y nuestras actividades cuaresmales tienen precisamente esa finalidad, el ayudarnos a ser más conscientes de la presencia y acción divina entre nosotros. Por lo tanto . . .
100. Sea consciente de todo lo que Dios ha hecho por usted.
101. Reúna a su familia y realicen su propia lista de prácticas. Es una excelente manera de ayudar a cada uno de sus miembros a mantener la atención en la espiritualidad propia del tiempo y a decidir lo que pueden

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.
3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).
Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Assis

Francisco

Cofradía del Rosario

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.    
  
LO QUE EL OTRO NECESITA

El otro día vi a una hermana haciendo un escrito. Me acerqué a ella para darle ánimos, y, al mirar su trabajo, vi que se podría maquetar el texto. Como estoy aprendiendo sobre maquetación, me saltó en seguida, y pensé que podría quedar "más profesional".

Así que le dije que, si quería, yo podía maquetarle el texto. Ella, muy amablemente, me dijo que no me preocupara, que era una cosa sencilla y no hacía falta.

En un primer momento me surgió pensar: "Pero, ¿por qué? Si quedaría mucho más bonito y con una buena presentación..." Sin embargo, respondí que genial y me marché.

Pensé que lo mejor sería ir a entregárselo al Señor y ya está. Así que me subí al Oratorio y, de rodillas, le entregué mis razones. Muy pronto me vino esta frase: "No es lo que yo puedo dar, sino lo que el otro necesite de mí". Es decir, no se trata de darme a los demás con lo que yo sé hacer o según yo creo mejor, sino que se trata de escuchar lo que ellos necesitan realmente.

Aquella frase me llenó de Paz, me di cuenta de que era verdad, de que a mí me ocurre igual con los demás.

Un rato mas tarde, se me acercó esta misma hermana diciéndome que las impresoras estaban locas, y que si, por favor, podía ayudarla a imprimir el documento.

Desde dentro guiñé al Señor dándole gracias, y me fui encantada a echarle una mano.

Cristo quiere que vivamos desde el Amor, no del amor propio, sino de un Amor que respeta, que da libertad al otro, que genera confianza y comunidad. Si la persona que tienes a tu lado siente tu respeto, se acercará a ti con confianza, sabiendo que siempre la acogerás.

Hoy el reto del Amor es escuchar qué es lo que el otro necesita de mí. Pídele al Señor que ponga en marcha unas campanillas que te avisen cuando el hermano necesite de ti. Déjate llevar por Él, y no por tus razonamientos o por tu forma de hacer las cosas. Descubrirás un mundo nuevo que lleva al amor desde un respeto profundo, desde saber que todos somos necesarios aunque nadie es imprescindible.

VIVE DE CRISTO

lunes, 7 de marzo de 2016

Oración a Santo Domingo de Guzman

¡Oh glorioso patriarca Santo Domingo!, gloria de España, amparo de la fe y fundador de la sagrada orden de los Predicadores. Tu nacimiento fue lleno de prodigios divinos, tu niñez amable, tu vida admirable, tu doctrina más del cielo que de la tierra, con la cual, y con los ejemplos de tus heroicas virtudes e innumerables milagros que el Señor obró por ti, convertiste a la fe católica a innumerables herejes, reformaste las costumbres extraviadas de los fieles, instituiste una orden de varones apostólicos que sustentase la Iglesia que amenazaba ruina, y llevase por la redondez de la tierra la doctrina del Evangelio, resistiese a los enemigos de la fe y fuese sol y luz del mundo. Yo te ruego y suplico, ¡oh padre santísimo!, que me alcancéis la gracia de aquel Señor que te adornó de tantas y tan grandes gracias y virtudes, para que yo te imite en la pureza de mi alma y cuerpo, y en aquella ardentísima caridad con que tan amablemente llorabas los pecados ajenos y te castigabas por ellos, y quisiste ser vencido por rescatar el hijo de la viuda, y deseaste y procuraste ser mártir por el Señor; y aquella profundísima humildad y menosprecio del mundo, en la penitencia, en la mortificación de mis pasiones, en la oración y devoción a la Santísima Virgen nuestra Señora, que tu en tan sublime grado tuviste, para que siguiendo tus pisadas con tu favor, sea partícipe de tus altos merecimientos y de la corona que tu posees en el cielo. Amén.

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.    
  
CONOCER A UNA MUJER

Hay quien dice que, para conocer a una mujer, basta con ver qué lleva en su bolso. ¡Es que cabe de todo! Las monjas no empleamos este socorrido complemento... ¡pero damos uso a los bolsillos!

En invierno, debajo del hábito, llevamos un "refajo" (una falda de lana). Es muy, muy elástico... así que, desde hace ya mucho tiempo, mis bolsillos han pasado a la categoría de alforjas. El problema está en que, con tanto peso, ¡se me ha dado de sí la goma que sujeta el refajo a la cintura!

He querido quitar cosas para aligerar la carga, pero ya no hay remedio: se me sigue cayendo. La goma no ha vuelto a su ser, ¡y tampoco los bolsillos! Pero ahora que están (casi) vacíos, se nota todavía más lo amplios que se han hecho; ¡son enormes!

Y de pronto me he dado cuenta... ¡así actúa Cristo en nuestro corazón! Cada vez que estamos un rato con Él, Cristo derrama unas gotitas (o un chorro) de amor en nuestro corazón. Puede que no nos demos cuenta, como yo, que me iba guardando cosas en los bolsillos sin pensarlo... pero, gota a gota, ¡le hace crecer, para que pueda amar más!

Hoy el reto del amor es dejar que Cristo haga más amplio tu bolsillo. Es lunes y puede que, un día como hoy, haya alguna persona o situación que se te haga cuesta arriba: no puedes amar, no te cabe en el corazón. No pienses que las cosas son así y no hay remedio... en Cristo siempre hay esperanza. Cristo está deseando que te pongas en sus manos para llevarte a donde tú no puedes llegar. Por ello, hoy te invito a que, en tu oración, presentes a esa persona al Señor. Ora por él o ella... Deja que Cristo llene tu corazón, ¡que sea Él quien lo ensanche! ¡Hoy ama con el amor de Cristo! ¡Feliz día!

VIVE DE CRISTO

domingo, 6 de marzo de 2016

Cofradía del Rosario

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.    
  
HOY NO ES UN DÍA CUALQUIERA

Ayer oí por primera vez este comentario en el monasterio:

-Me cuesta que mañana sea domingo...- y es que, nunca pensamos en si llega el lunes, el finde... o el famoso "jueves"; cada día pedimos al Señor que nos sorprenda, nos dejamos sorprender y siempre lo hace.

Pero el día de ayer lo necesitábamos. Después de estas semanas de trabajo con el libro del perdón, pudimos parar y pasamos un día diferente, todas en la huerta preparando el invernadero y limpiando las máquinas para que todo esté listo para la primavera.

Por la tarde dedicamos un rato a la formación y después nos fuimos a dar un paseo.

Toda la actividad se paró, pasamos un día diferente. Un día de disfrutar en comunidad, de compartir juntas al Señor y encontrarnos en Él.

A veces pensamos que parar supone mirarse a uno mismo, no dedicarte a lo que te tienes que dedicar y, sin embargo, reconstruye y construye. Hoy es domingo, no es un día para ir a la deriva esperando al "temido lunes".

El Señor te regala este día para que acabes diciendo "me cuesta que mañana sea lunes, porque lo he vivido en plenitud, porque se lo he dedicado al Señor y a aquellos que Él me ha puesto cerca".

Hoy el reto del amor es que vivas el domingo. Hoy no es un día cualquiera, con Cristo ningún día es un día cualquiera.

Vive en plenitud,

VIVE DE CRISTO