Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.

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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                       
  
LA MULTIPLICACIÓN

Eso del lavado se nos da genial: siempre liamos alguna. Si no atascamos la lavadora, entonces alguna prenda ataca al resto volviéndolas de un cierto color rosáceo... Pero, esta vez, ¡la secadora tomó el relevo!

Todo iba tan normal, metimos las prendas apropiadas y la pusimos en marcha. Pero, cuando llegamos a recoger la ropa, nos dimos cuenta de que el depósito donde va a parar el agua estaba vacío.

-Pero si la ropa está seca... ¿cómo puede estar vacío el depósito? ¿A dónde habrá ido a parar el agua?

Y cuando nos quisimos dar cuenta... bajo nuestros pies se hallaba la respuesta. El agua había decidido tomar un atajo hasta el suelo, de manera que un enorme charco de agua abarcaba todo el lavadero.

Llamamos al técnico y entró a ver qué ocurría. Estuvo un rato indagando, pero al final nos dijo que no tenía las herramientas apropiadas, y que ya volvería la semana que viene. Riéndonos le dijimos que no se preocupase, que lo importante es que la dejara como estaba, que así, al menos, hacía su función.

Todas comenzamos a reírnos, y a comentar:
-Sí, es verdad, secar, seca, hace su función, y ya de paso... ¡dos por uno: secamos la ropa y fregamos el suelo!

Muchas veces miramos los problemas como imposibles de afrontar, y parece que sólo se nos ocurre una salida: quitar esas situaciones de en medio para resolverlos. Como esta secadora, que todo apuntaba a que la única solución era tirarla.

Sin embargo, Cristo tiene la capacidad de redondear los problemas y de multiplicar el bien que puede sacar de ellos. Cuando no tenían nada que ofrecer a la muchedumbre que le seguía, unos decían de despedirlos para que cada cual se fuera a conseguir su comida, y, sin embargo, Él, de cinco panes y dos peces, multiplicó de tal manera que dio para alimentar a más de 5.000 hombres, y todavía sobraron doce canastos.

O cuando le arrojaron a los pies a una pecadora pública... Todos los que la habían conducido hasta allí tenían un veredicto y esperaban la mínima indicación de una autoridad para tirar su piedra, y, sin embargo, Él cambió todo: «El que esté libre de pecado que tire la primera piedra», y restituyó la vida de esta mujer, que a los ojos de la sociedad ya estaba tachada.

De Su mano puedes mirar las distintas situaciones que te traen de cabeza de una manera nueva. Sólo Él tiene la última palabra; por eso, nunca dejes que nada te desespere. Si algo lo hace, es que lo estás llevando tú solo.

Hoy el reto del Amor es preguntarle a Jesús "¿Y Tú? ¿Cómo lo ves?" Irás descubriendo que nuestra mirada es demasiado corta y necesitarás vivir muy de cerca del que sabes que multiplica todo para el bien.

VIVE DE CRISTO.