Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.

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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


jueves, 29 de septiembre de 2016

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                       
   
¿Y SI...?

Hace unos días, las novicias me vinieron a comentar que si, el sitio donde guardamos la leña y las cosas de la huerta, que si ese callejón lo podían vaciar para limpiarlo y convertirlo en una sala de trabajo y almacén.

Yo las miré con cara de pereza.

-¿Pero sabéis lo que me estáis pidiendo? -contesté- Yo siempre lo he conocido así, es una guarida de telarañas, plomo viejo, algún ratón... Además, ¡qué pereza!, las paredes están fatal, no hay casi luz... Es imposible sacar algo bueno de ese sitio; mejor pensamos otro lugar.

Sin embargo, ellas sólo sabían que decirme:

-Pero, ¿y si lo vaciamos? ¿Y si lo limpiamos? ¿Y si lo pintamos?...

A mí se me hacía un mundo y la pereza me daba por todos los sitios, pero me di cuenta de que ellas no veían impedimentos en nada. Les dije:

-Fenomenal, si lo hacéis, me parece bien, yo os ayudo.

Fue inmediato: el primer día que desaparecí del Noviciado porque tenía una visita, cuando volví, me dijeron:

-No te asustes... Hemos sacado a la huerta parte de lo que había en el callejón. En realidad no había nada de utilidad, todos eran macetas vacías... y poco más.

Cuando miré por la ventana, el jardín estaba invadido de trastos que no sabía muy bien qué hacer con ellos. Pero las novicias estaban felices porque ya habían empezado a limpiar.

La verdad es que a mí la pereza me desapareció cuando vi que su sueño se empezaba a hacer realidad, cuando vi la ilusión tan grande que tenían.

Total, que el lunes empezamos a revocar las paredes con cemento; luego, yeso; seguido, pintura; ayer montamos los armarios y hoy ya sólo queda poner la luz.

Ha quedado genial, por momentos veíamos cómo se iba transformando el lugar.

Y me doy cuenta de que así es nuestra vida: muchas veces tenemos pereza de entrar en nuestro interior porque lo que vemos desde fuera es suciedad, telarañas... y la pereza nos dice que mejor para otro día. Así dejamos pasar el tiempo y no acabamos de aprovechar el gran regalo que el Señor te quiere hacer con una habitación nueva. Nos quedamos con lo antiguo y sucio por no apostar por lo nuevo.

Hoy el reto del amor es no tener miedo a mirar en tu interior. Vete a una iglesia, siéntate delante de un Sagrario y háblale a Cristo. Pídele que te limpie la habitación, que haga nuevo lo que te pesa en el corazón, deja en su cruz esa situación que no entiendes y que te está haciendo sufrir, déjasela a Cristo en la cruz para que muera por ella y resucite. La puerta de tu habitación es tu libertad: ábrele la puerta a Cristo, y verás cómo, lo que ayer era suciedad, hoy es algo nuevo.

VIVE DE CRISTO