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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


domingo, 30 de julio de 2017

Reto

Hola, buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              
    
DESENTERRAR EL HUESO

A la caída de la tarde, ya cercana la hora de la oración del descanso nocturno, Completas, nos solemos reunir la Comunidad en la huerta, y nos sentamos en unos bancos para compartir. Todas hablamos, reímos y hasta jugamos, pasando un rato muy bueno de fraternidad. ¡Claro, en esta reunión, no puede faltar nuestra perra Jubi, que va de una monja a otra, muy nerviosa y sin parar de mover su rabo! Salta, se nos sube y ladra de alegría, siempre esperando que le demos algo de comer, pero no exigiendo, sino suplicando con sus monerías y carantoñas.

Ayer, el Noviciado vino un rato con nosotras. Lety, que traía un hueso en la mano, tenía a Jubi brincando con ansia en torno a ella. Lanzó el hueso, Jubi lo cogió al vuelo y marchó corriendo con él en la boca. Tenía para sí “un tesoro” que tenía que esconder en un agujero en la tierra, para, en su momento de mayor deseo, morderlo y comerlo, dejándolo limpio y morondo.

Este hecho en un animalito de Dios, que actúa por instinto, me hizo pensar y os voy a compartir lo que percibí:

Viendo correr a Jubi, el Señor me trajo a la mente la parábola de Jesús de “el tesoro escondido”, que dice así:

“Es semejante el reino de los cielos (Jesús) a un tesoro escondido en un campo que, quien lo encuentra, lo oculta y, lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo” (Mt 13, 44).

¿No estáis pensando en Jubi con su “hueso-tesoro” escondiéndolo en la tierra que con alegría se dice: “este campo es mío"...?

Yo me vi cada día cuando el sacerdote me da el Cuerpo de Cristo y lo percibo como mi tesoro que escondo en mi corazón, y gozo de su compañía y de sus palabras, que sólo saben de amor, de consuelo, de misericordia. Por Jesús, lo vendemos todo, todo y gozamos, ya en la tierra, de un tesoro escondido…

Hoy el reto del amor es que mires dentro de ti y te goces de la compañía de Jesús, que te quiere como eres y como estás, y se te ofrece siempre para que le cuentes “tus cosas”: todo le interesa y se goza en ti. Él te ha creado y te ama, recíbele tú también con amor y pasión…

Desentierra tu tesoro, que está en tu corazón. ¡Ánimo y adelante!

VIVE DE CRISTO

  
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¡Feliz día!

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