ASOCIACIÓN Y COFRADÍA DEL ROSARIO SANTO DOMINGO EL REAL

Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.


Web principal:

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Página de Recursos para rezar:

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sábado, 6 de octubre de 2012

AÑO DE LA FE: "FELICES LOS QUE CREEN"




AÑO DE LA FE: "FELICES LOS QUE CREEN"

Tú crees porque has visto, felices los que creen porque no ven.”(Jn 20, 29)

El Año de la Fe es convocado por el Papa Benedicto XVI del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013 como una ocasión para “volver a descubrir el camino de la fe” y resaltar “el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”.

Este año se propone “sostener la fe de tantos creyentes que, en medio de la fatiga cotidiana, no cesan de confiar, con convicción y valentía, su existencia al Señor Jesús.”

El Año de la Fe se inserta en un contexto “caracterizado por una crisis generalizada que atañe también a la fe”.

“La crisis de fe es la expresión dramática de una crisis antropológica que ha dejado al ser humano abandonado a sí mismo. Es necesario ir más allá de la pobreza espiritual en que se encuentran muchos contemporáneos, que ya no perciben la ausencia de Dios en su vida, como una carencia que debe ser colmada. El Año de la Fe quiere ser un camino que la comunidad cristiana brinda a los que viven con nostalgia de Dios y con el deseo de encontrarlo de nuevo.”




Al anunciar el Año de la Fe, el Papa dijo que este tiempo busca "dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia, para conducir a los hombres lejos del desierto en el cual muy a menudo se encuentran en sus vidas a la amistad con Cristo que nos da su vida plenamente"

viernes, 5 de octubre de 2012

OCTUBRE,MES DEL ROSARIO




Origen e historia de esta devoción:

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra “rosario” significa "corona de rosas".

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó entonces rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este “rosario corto” se le llamó “el salterio de la Virgen”.

Cuenta la Historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán quien sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses, decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.
Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.

En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.
Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia.

El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado.

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia. 





¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

La fuerza del Rosario
A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.

Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.


Las Letanías
El Rosario no es una oración litúrgica, sino sólo un ejercicio piadoso. Las Letanías forman una parte oficial de la liturgia en cuanto que las invocaciones reciben permiso de la Santa Sede. Se cree que su origen fue, probablemente, antes del siglo XII.

La forma actual en la que las rezamos se adoptó en el santuario mariano de Loreto, en Italia y por eso se llama Letanía lauretana. En 1587, el Papa Sixto V la aprobó para que la rezaran todos los cristianos. Todos los cristianos hemos recurrido a la Virgen en momentos de alegría llamándola “Causa de nuestra alegría”, en momentos de dolor diciéndole “Consoladora de los afligidos”, etc.
Podemos rezar las Letanías con devoción, con amor filial, con gozo de tener una Madre con tantos títulos y perfecciones, recibidos de Dios por su Maternidad divina y por su absoluta fidelidad. Al rezarlas, tendremos la dicha de alabar a María, de invocar su protección y de ser ayudados siempre ya que la Virgen no nos deja desamparados.

Cómo rezar el Rosario
Como se trata de una oración, lo primero que hay que hacer es saludar, persignarnos y ponernos en presencia de Dios y de la Santísima Virgen.
Luego, se enuncian los misterios del día que se van a rezar y comenzamos a meditar en el primero de estos cinco misterios. Durante la oración de cada misterio, trataremos de acompañar a Jesús y a María en aquellos momentos importantes de sus vidas. Aprovechamos de pedirles ayuda para imitar las virtudes y cualidades que ellos tuvieron en esos momentos. Al meditarlos frecuentemente, estas guías pasan a formar parte de nuestra conciencia, de nuestra vida. Podemos ofrecer cada misterio del rosario por una intención en particular y se puede leer una parte del Evangelio que nos hable acerca del misterio que estamos rezando.
Cada misterio consta de un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un Gloria. Usamos nuestro rosario pasando una cuenta en cada Avemaría. Así seguimos hasta terminar con los cinco misterios.
Al terminar de rezar los cinco misterios, se reza la Salve y se termina con las Letanías.



Los Misterios
Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y, dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:

LUNES Y SÁBADO
MISTERIOS GOZOSOS
VIRTUD (sugerida)
1. La Anunciación del ángel a la Virgen. La obediencia.
2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel. Amor al prójimo.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios. Desprendimiento
4. La Presentación del niño Jesús en el templo. Pureza de intención.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo Sabiduría en cosas de Dios.

MARTES Y VIERNES
MISTERIOS DOLOROSOS
VIRTUD (sugerida)
1. La Oración de Jesús en el huerto. Verdadero arrepentimiento de los pecados.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. Espíritu de sacrificio
3. La coronación de espinas. Desapego a lo material
4. Jesucristo es cargado con la Cruz. Paciencia por mi cruz.
5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Generosidad

MIERCOLES Y DOMINGOS.
MISTERIOS GLORIOSOS
VIRTUD (sugerida)
1. La Resurrección de Jesucristo. Fe, Esperanza y Caridad
2. La Ascensión del Señor a los Cielos. Deseo de ir al Cielo
3. La venida del Espíritu Santo. Deseo de vivir en Gracia
4. La Asunción de la Virgen a los Cielos. Amor a María
5. La Coronación de la Virgen en los Cielos. Perseverancia

JUEVES.
MISTERIOS LUMINOSOS

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17.
2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12.
3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48.
4. La Transfiguración; Lc 9, 35.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. Jn13, 1. 




(Fuente: Catholic.net)

sábado, 29 de septiembre de 2012

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO (29 DE SEPTIEMBRE A 7 DE OCTUBRE)

Oración preparatoria.-

¡ Oh Madre y clementísima Virgen del Rosario ! Vos que plantasteis en la Iglesia, por medio de vuestro privilegiado hijo Domingo, el místico árbol del Santo Rosario, haced que abracemos todos tu santa devoción y gocemos su verdadero espíritu; de suerte que aquellas místicas rosas sean en nuestros labios y corazón, por los pecadores medicina, y por los justos aumento de gracia. Amén.

Consideración del día.-

Pedir aquí con confianza la gracia que se desea obtener con esta Novena.

Intenciones de la Cofradía del Rosario para cada día:
  • Día 1º:   Por el Papa, sus intenciones y por la Iglesia.
  • Día 2º:   Por la conversión de los pecadores y por los no creyentes.
  • Día 3º:   Por la Patria (de cada uno) y los gobernantes.
  • Día 4º:   Por las familias.
  • Día 5º:   Por los jóvenes y por los frutos de las JMJ.
  • Día 6º:   Por la vida y por los cristianos perseguidos.
  • Día 7º:   Por los enfermos y necesitados.
  • Día 8º:   Por los difuntos.
  • Día 9º:   Por la santidad de los sacerdotes y consagrados.
Oración para cada día.-  (Bajar al día correspondiente)

Oraciones finales.-


--- Rezar tres Avemarías y Glorias en reverencia a
las tres prerrogativas de la Santísima Virgen :
Hija de Dios Padre,
Madre de Dios Hijo y
Esposa de Dios Espíritu Santo ---.
¡Oh Santísima Virgen, Madre de Dios, dulce refugio y consuelo piadoso de todos los afligidos! Por aquella confianza y autoridad de Madre con que podéis presentar nuestros ruegos al que es árbitro soberano de nuestro bien, empeñad una y otra en favor nuestro. Conseguidnos el reformar con el Santo Rosario nuestras vidas, estudiando en tan dulce libro la fiel imitación de vuestro Hijo Jesús, hasta que podamos adorarlo y amarlo por todos los siglos de los siglos. Amén.

Primer día
"Dios te salve". ¡Cuánto se alegra mi alma, amantísima Virgen, cómo se llena de gozo mi corazón al decir el "Ave Maria", para acompañar el gozo que llenó Vuestro espíritu al escuchar de boca del Ángel, alegrándome de la elección que de Vos hizo el Omnipotente para darnos al Señor. Amén.
Segundo día
¡"María" nombre santo! Dignaos, amabilísima Madre, sellar con vuestro nombre el memorial de las súplicas nuestras, dándonos el consuelo de que lo atienda benignamente vuestro Hijo Jesús, para que alcancemos aburrimiento grande a todas las vanidades del mundo, firme afición a la virtud, y ansias continuas de nuestra eterna salvación. Amén.
Tercer día
"Llena eres de gracia". ¡Dulce Madre! Dios os salve, María, sagrario riquísimo en que descansó corporalmente la plenitud de la Divinidad: a vuestros pies se presenta desnuda mi pobre alma, pidiendo la gracia y amor de Dios, con el que fuísteis enriquecida, haciéndote llena de virtud, llena de santidad, y llena de gracia. Amén.
Cuarto día
"El Señor es contigo". ¡Oh, Santísima Virgen! Aquel inmenso Señor, que por su esencia se halla con todas las cosas, está en Vos y con Vos por modo muy superior. Madre mía venga por Vos a nosotros. Pero ¿cómo ha de venir a un corazón de tan poca limpieza, aquel Señor, que para hacernos habitación suya, quiso con tal prodigio, que no se perdiese, siendo Madre, vuestra virginidad? ¡Oh! muera en nosotros toda impureza para que habite en nuestra alma el Señor. Amén.

Quinto día
"Bendita Tú eres entre todas las mujeres". Vos sois la gloria de Jerusalén: Vos la alegría de Israel: Vos el honor del pueblo santo de Dios. Obtenga por vuestra intercesión nuestro espíritu la más viva fe, para considerar y adorar con vuestro santo Rosario las misericordias que en Vos y por Vos hizo el Hijo de Dios. Amén.

Sexto día
"Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús". Lloro, oh Madre mía, mis pecados, que quisieron hacer morir en la cruz a vuestro Hijo. Sea el fruto de mi oración que no termine nunca de llorarlos, hasta poder bendecir eternamente aquel purísimo fruto de vuestro vientre. Amén.

Séptimo día
"Santa María, Madre de Dios". No permitáis se pierda mi alma comprada con el inestimable precio de la sangre de Jesús. Dadme un corazón digno de Vos, para que amando el recogimiento, sean mis delicias obsequiaros con el santo Rosario, adorando con él a vuestro Hijo, por lo mucho que hizo para nuestra redención, y por lo que os ensalzó, haciéndote Madre suya. Amén.

Octavo día
"Ruega por nosotros pecadores". ¡Madre de piedad! A Vos sólo dijo aquel Rey soberano de la gloria: Vos sois mi Madre. Alcanzadme humildad y plena confianza, dispuesto de este modo, con el auxilio de Dios, a recibir los favores de la Divina misericordia, por los méritos de vuestro Hijo y Redentor nuestro. Amén.

Noveno día
"Ahora, y en la hora de nuestra muerte", estamos siempre expuestos a perder la gracia de Dios. Haced que no se aparte de mi memoria al último momento de la vida, que habrá de ser decisivo de mi eterna suerte. ¡Oh Madre de piedad! concededme el consuelo de morir bajo la vuestra protección y en el amor de mi Jesús. Amén.




(Fuente: http://www.cofradiarosario.net)

viernes, 28 de septiembre de 2012

Mis reflexiones de las lecturas de hoy


Queridos hermanos:

En las lectura de hoy, del libro del Eclesiastés, el Señor me dice todo lo que en el día se hace. Hay tiempo para todo. También se está refiriendo a mi oración. El Señor me llama a la oración, pero no emplea la palabra propiamente dicha "oración", sino que lo asemeja con un trabajo en el que un trabajador da todo lo que tiene por él. "¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?", dice el versículo 9.  Yo creo que mucho. La gracia que nos ha dado el Señor de que podamos hablar con él y tener esa comunicación personal, íntima y sincera es el máximo exponente de la vida de un cristiano. A igual que las personas no podemos vivir sin aire, un cristiano no puede mantener su Fe sin la oración (yo no puedo hacerlo) sin ese trabajo que apenas se ve pero que se nota en cualquier persona que dedica su tiempo a la oración y que se hace latente en sus manifestaciones y la recompensa por ese trabajo vale más que el dinero que se pueda ganar. Esa falta de trabajo y de oración se empieza a manifestar porque se pierden las virtudes cristianas. Se pierde la humildad, se pierde la caridad, etc. Hermanos, hagamos lo posible para no caer en estas tesituras. Como dice el Salmo, que el Señor sea mi roca.


Quién no ha oído o leído alguna vez este Evangelio de Lucas. Pero la cuestión, si quiero llevar a mi vida, es que me tengo que preguntar quién digo yo quien es el Jesús. No puedo errar en esa respuesta. Jesús es el Mesías, la Roca de mi Fe, el destino de mi vida. Se podría hablar largo y tendido de este Evangelio, pero creo que cada uno de nosotros tiene que llevarlo a su vida y preguntarse lo mismo. ¿Quién es Jesús en nuestra vida?



lunes, 24 de septiembre de 2012

El Padrenuestro para niños

¡Enseña a tus pequeños a orar!

24 de septiembre: Nuestra Señora de la Merced.



Entre las familias dedicadas con vínculo especial a la Virgen María está la que San Pedro Nolasco fundó a principios del siglo XII, año 1203, con la ayuda de San Raimundo de Peñafort.
San Pedro Nolasco era un burgués barcelonés de una familia dedicada al comercio. Siendo muy conoció la terrible realidad de los pobres cautivos, esclavos en poder de amos de otras creencias condenados a trabajos forzados. Cuando murió su padre quedó al frente de su familia y dispuso del dinero heredado según los impulsos de su corazón generoso. Gastó hasta el último céntimo en rescatar a estos hermanos suyos convirtiéndose, en un redentor.
En 1218 cuando el Santo se cuestionaba su vocación y el rumbo que daría a su vida se le aparece la Santísima Virgen en la noche del 1 al 2 de agosto y le expresa su deseo de que ese proyecto que tiene en mente lo lleve adelante, pero no como una simple obra socia

l sino como una Orden religiosa. Siguiendo las indicaciones de su Señora, pone manos a la obra y a los ocho días, el 10 de agosto, gracias a la aceptación que tuvo este proyecto desde sus comienzos, se realizó la fundación de la Orden de Ntra. Sra. de la Merced.
La solemnísima ceremonia se llevó a cabo en el altar mayor de la catedral de Barcelona, ante el sepulcro de Sta. Eulalia.
El rey Jaime I, el Conquistador, les entregó el Hospital de Sta. Eulalia e impuso a la Orden lo que será desde entonces su escudo definitivo, la insignia de la casa real de Aragón que consta de cuatro barras gules (color rojo heráldico) y una cruz blanca.
En aquellos tiempos cuando se veía que una persona llevaba al pecho barras rojas sobre de oro se sabía que ésta era protegida del rey. En el terreno eclesiástico la más blanca sobre rojo indicaba que pertenecía a la catedral y de su cabildo.

La Devoción


A partir de estos sucesos, la devoción a la Virgen de la Merced fue creciendo. Todos los años iban muchos de los fieles redimidos a depositar en manos de la imagen de Ntra. Señora las cadenas de su cautiverio. Luego surgían incontables testimonios de favores y dones recibidos, entre ellos aquella gran merced del año 1651 en la cúal libró a la ciudad de la peste que la asolaba.

Esta advocación mariana que en sus comienzos era sinónimo de libertad y redención de cristianos cautivos se fue adornando a partir del siglo XVI de aspectos nuevos donde se manifiesta la solicitud y ternura de María para con sus hijos, a los que socorre y bendice. Por este motivo las imágenes de Ntra. Señora de la Merced son diversas entre sí. La imagen original se encuentra expuesta en la Basílica que lleva su nombre, en la ciudad de Barcelona, España.
(Fuente: Cruzada Mariana)

Mis reflexiones de las lecturas de hoy


Queridos hermanos:

Observamos en esta lectura del Libro de Esdrás otro ejemplo de como Dios se sirve de sus hijos para hacer su voluntad. En este caso, la construcción de un templo. Lo que me dice a mí el Señor en esta lectura, es que la Fe, después de haber caído en un cristiano, puede ser devuelta a través de personas enviadas por el mismo Señor para volver a levantar nuestro templo del Espíritu Santo, ya que nuestro templo se mantendrá vivo mientras conservemos la Fe. 


Que mejores personas para ayudarnos en esta tarea que los sacerdotes que Cristo ha elegido para no dejarnos caer. En la Lectura de Esdrás, se sirve de un Rey, pero la persona elegida no tiene porqué ser Rey, puede ser cualquiera que nos encontremos en nuestro camino. En el Bautismo encendemos la luz de nuestra Fe. Si esa Fe no la mantenemos y trabajamos para que no se apague a través de personas que el mismo Señor pone en nuestro camino para que perseveremos en comunidad, se acaba apagando. Yo me quedo con una frase de esta Lectura: "Dios esté con los que pertenecen a su pueblo". En el Salmo, el salmista nos invita, igualmente, a que el Señor sea quien nos guíe. 


En el Evangelio de hoy, Jesús es bastante claro: "Al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree que tiene". Dicho de otra forma: Al que tiene Fe, se le dará más Fe, y al que no tiene Fe se le quitará hasta la Fe que cree que tiene.