Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.

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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


miércoles, 8 de marzo de 2017

Cofradia del Rocio

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                            

SI TE ROMPES...

El viernes se me rompió el rosario que llevamos colgado del cinturón. Con el peso de las cuentas, el cordón se ha ido desgastando y se rompió, quedando colgando por distintos sitos.

La cosa es que sor Amada se encarga de hacer y arreglar los rosarios, y, como era viernes, no quise molestarla, y lo apañe enganchando lo que caía con el cinturón.

El sábado, al ponerme el cinturón, tuve que volver a apañarlo, y tampoco me pareció oportuno decirlo... molestar en sábado... mejor esperar. Pero pasé a un "plan B", y uní los dos extremos del cordón con celo, ¡vueltas y más vueltas! Remiendo del siglo XXI que funcionó hasta el día siguiente, momento en que, en medio de la Liturgia, se desmontó entero.

Y, total, que era domingo y... ¿cómo molestar en domingo?

Me dirigí al Noviciado y, por detrás, una mano me tocó el hombro.

-Tengo ahora un rato; dame el rosario que te lo hago -me giré y vi a sor Amada, que me tendía la mano para cogerlo con una sonrisa.

Al rato me encontré el rosario perfectamente arreglado colgando del pomo de la puerta del Noviciado.

Muchas veces el peso del día, de lo que tenemos en nuestro interior, termina rompiéndonos por dentro. Poco a poco, la tristeza nos invade, y no sabemos por dónde salir. Intentamos enrollar nuestros pensamientos con actividad para que no toquen el suelo, pero terminan cayendo tarde o temprano. Otras veces los apañamos con celo, pensando que con nuestras mañanas nos podemos reconstruir solos. ¿Para qué contar lo que tenemos dentro? ¿Para qué molestar?

Cristo nos regala hermanos, y Él pone a nuestro lado a la persona que nos ayudará a reconstruirnos. No estás solo, los hermanos te los ha puesto el Señor no para que les muestres "lo que vales" o "lo perfecto" que puedes llegar a ser. Simplemente compartiendo aquello que te pesa, en muchos momentos se van los fantasmas, se pone cada cosa en su sitio. Cuando una voz te diga: "No lo cuentes", "Sal tú solo de ésta", "¿Para qué molestar?"... ¡cuéntalo!

Hoy el reto del amor es que compartas eso que te pesa en el corazón con la persona que Cristo ha puesto a tu lado en la Iglesia. Dale gracias al Señor por esa dirección o acompañamiento espiritual que la Iglesia te regala en sacerdotes, consagrados o laicos. Si hoy algo te pesa o te paraliza el corazón, no dudes en contarlo.

VIVE DE CRISTO