Espacio dedicado a promover la devoción a la Virgen mediante la divulgación del rezo del Rosario, como medio de contemplar y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y asemejarnos a Él.

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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


miércoles, 4 de enero de 2017

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                         

CONGELADA

Nos tocaba lavar la ropa y la verdad es que estos días hace un sol estupendo, así que, en lugar de tender dentro, tendimos fuera. El tendedero es una zona asfaltada de la huerta que tiene unas seis cuerdas fijas.

Una vez tendida la primera lavadora fuimos a desayunar y, al rato, tocaba tender la segunda. Sacamos el cubo fuera. Para llegar al otro lado  de las cuerdas tenía que pasar por debajo de la ropa ya tendida. De repente, "plof", me choqué con algo que me golpeó en la cara. Era duro como si de un cartón se tratase.

Miré a ver qué me había golpeado, pero no pude descubrir el arma del delito. ¡Sólo había ropa tendida! ¡La tela no golpea! Con la mano aparté la bata que estaba tendida a mi altura y... ¡estaba congelada! ¡Como una piedra! Hacia sol... pero no calor. Me había golpeado una bata dura, una bata congelada.

En muchos momentos estamos así: parece que el sol brilla a nuestro alrededor, que todo es óptimo para que estemos bien. Sin embargo, a medida que nos vamos encontrando con unos y otros, sentimos que golpeamos como a la bata tendida le ocurrió. Nos gustaría ser suaves al tacto, blandos en el carácter, pero el corazón parece congelado.

Tantos momentos en que las personas pasan por nuestro tendedero y les golpeamos con una mala contestación, con una ironía, con una respuesta que les reduce... Y cuántas veces nos duele vernos congelados, ver que no hemos abierto el corazón en actitud de acogida y comprensión. ¡Queremos ser "buenos" pero no podemos!

¿Sabes qué pasó al cabo de unas horas? Volvimos, y la bata ondeaba al aire completamente seca, suave y blanda. Así puede haber muchos momentos en los que sientes no cambiar, ser el mismo. Pero no, Cristo está brillando para ti. Sólo tienes que presentarle ese punto de tu carácter que te hace caer, que te hace sentirte "congelado"... que, en su momento, ondearas completamente seco. No te rindas, el sol brilla todo el día.

Hoy el reto del amor es que, cuando metas la pata en alguna contestación o actuación, no vayas contra ti. Mira al Señor, ponte al Sol y dile que derrita el hielo con el que a veces golpeas. Y de Su Mano... ¡a seguir caminando!

VIVE DE CRISTO