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Asociación y Cofradía del Rosario Santo Domingo el Real


lunes, 4 de julio de 2016

Cofradia del Rosario

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.             
   
EL POZO QUE DA VIDA

El pozo de nuestro claustro está precioso. Cuando se hizo la obra, se dejó preparado un pequeño espacio a los pies del brocal para colocar ahí unas plantas. Es como una jardinera que bordea todo el pozo.

Después, se plantaron varios tipos de plantas y, como pasamos por ahí de continuo, se puede ir observando el crecimiento y los estirones que van dando.

Hay unos jazmínes que me encantan, pues han crecido mucho desde que los plantaron, y ésta es una planta trepadora, que ha ido subiendo por el brocal, engarzándose en los hierros y, semana tras semana, ya va llegando hasta la polea.

También hay otro tipo de planta, el incienso. Ésta no es precisamente trepadora, sino que es rastrera: se arrastra por la tierra alargando sus tallos, invadiendo el espacio de otras plantas, o también los deja caer hacia fuera de la jardinera. De vez en cuando una monja tiene que volver a reconducir los tallos, pues crecen con mucha facilidad, pero siempre en dirección contraria al pozo.

También me he dado cuenta de que hay otras que no habían llamado mi atención. Son unos helechos que no han crecido prácticamente nada, parece una planta tibia, que sigue igual que estaba.

Este pozo es Cristo, y todos nosotros somos las plantas de alrededor.

Muchas veces, antes de encontrarme con Cristo, estuve como nuestro helecho. Sí, muy cerca de Él, sabía que existía, pero no le conocía personalmente. Por eso todo era más bien tibio. Cuando te encuentras con Él, la vida cobra otro color, descubres que, poniéndole a Él en el centro, creces, y ves todo y a todos con ojos distintos.  

Sin embrago, algunos días me encuentro como el incienso, deseando crecer, no quedarme parada, pero siguiendo más mis planes o mi individualismo que lo que Él realmente me está pidiendo y, claro, eso me llevan en dirección contraria.

Quisiera ser como el jazmín, creciendo poco a poco, pero bien engarzada en Él. Echará flores que huelen genial, y otras veces se las verás más secas, pero permanece bien enganchada al que le da la Vida.

Hoy el reto del Amor es poner a Cristo en el centro de tu vida. ¿Con qué planta te ves más reflejado? No importa con cuál sea, porque seguro que tu deseo es ser como el jazmín. Por ello, hoy tan sólo entrégale al Señor tu vida, vuelve a entregarle tu dejadez y la apatía de pensar que Cristo no puede hacer nada por ti. O quizás tengas que entregarle lo que te preocupa, o tu forma de hacer las cosas que te separa de la comunidad. Y déjate sorprender. Descubrirás que siempre hubo una Mano que regaba tu suelo aunque tú no supieras que estaba ahí.

VIVE DE CRISTO

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