miércoles 8 de julio de 2009

Nueva encíclica del Papa "CARITAS IN VERITATE"

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Desde la Asociación del Rosario tenemos el honor de ofreceros el texto completo de la tercera encíclica de Su Santidad Benedicto XVI, CARITAS IN VERITATE, publicada el día 7 de julio de 2009.

Para poder acceder al texto, pinchad el siguiente enlace:



martes 7 de julio de 2009

LA VIRGEN DEL CARMEN (1ª Parte - Historia)

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Historia de la Devoción a Nuestra Señora del Monte Carmelo

Según tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe crisitana ; siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nuve, que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios. Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII , con los Cruzados, aprobando su regla Innocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y peuden esperar de la Sma. Virgen verse pronto libres del Purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.

En este día pidamos acrecentamiento de devoción a María Santísima que tan espléndida es con sus devotos; pues promete a los que llevaren puesto su santo escapulario la eterna salvación y el alivio y abreviación de las penas del Purgatorio.

Vayamos a María, quien nos llama con su voz dulcísima de Madre.



viernes 19 de junio de 2009

Proclamación del año sacerdotal

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Nota previa: Rebuscamos en la hemeroteca de las fuentes de comunicación cristiana y os ofrecemos esta noticia...

CIUDAD DEL VATICANO, 16 MAR 2009 (VIS).-El Papa recibió hoy a los miembros de la Congregación para el Clero, que esta semana celebran su asamblea plenaria sobre el tema: "La identidad misionera del presbítero en la Iglesia como dimensión intrínseca del ejercicio de los "tria munera".

"La dimensión misionera del presbítero -dijo el Santo Padre- nace de su configuración sacramental a Cristo Cabeza", que supone "una adhesión cordial y total a lo que la tradición eclesial ha individuado como la apostolica vivendi forma, (...) la participación en aquel "nuevo estilo de vida" inaugurado por Jesús y hecho propio por los Apóstoles".

Benedicto XVI subrayó la "indispensable tendencia a la perfección moral que debe habitar todo corazón auténticamente sacerdotal". En este contexto afirmó que "precisamente para favorecer esta tendencia de los sacerdotes a la perfección espiritual de la que depende sobre todo la eficacia de su ministerio, he decidido que se celebre un especial Año Sacerdotal del 19 de junio de 2009 -Sagrado Corazón de Jesús y Jornada para la santificación sacerdotal- al 19 de junio de 2010". Este año "se conmemora el 150 aniversario de la muerte del santo cura de Ars, Juan María Vianney, verdadero ejemplo de pastor al servicio del rebaño de Cristo".

"La dimensión eclesial, jerárquica y doctrinal y de comunión del presbítero (...) es absolutamente indispensable -continuó- para toda auténtica misión y por sí misma garantiza su eficacia espiritual".

El Papa explicó que "la misión es eclesial porque nadie anuncia o se lleva a sí mismo, (...) sino que lleva a Otro, a Dios mismo, al mundo. Dios es la única riqueza que, en definitiva, desean encontrar los seres humanos en un sacerdote".

"La misión se desarrolla en una unidad y comunión que solo secundariamente tiene aspectos relevantes de visibilidad social. (...) Las dimensiones jerárquica y doctrinal sugieren resaltar la importancia de la disciplina (el término se relaciona con "discípulo") eclesiástica y de la formación doctrinal, y no solo teológica, inicial y permanente".

Benedicto XVI hizo hincapié en la necesidad de "cuidar la formación de los candidatos al ministerio sacerdotal", que se desarrolle "en comunión con la tradición eclesial ininterrumpida, sin cesuras ni tentaciones de discontinuidad. En este sentido, es importante favorecer en los sacerdotes, sobre todo en las jóvenes generaciones, una correcta recepción de los textos del Concilio Ecuménico Vaticano II, interpretados a la luz de todo el bagaje doctrinal de la Iglesia".

Por otra parte, añadió, los sacerdotes "deben estar presentes, ser identificados y reconocidos por el juicio de la fe, por las virtudes personales, así como por el hábito, en los ambientes de la cultura y de la caridad, que están siempre en el centro de la misión de la Iglesia".

"La centralidad de Cristo lleva consigo la justa valorización del sacerdocio ministerial, sin el que no habría ni Eucaristía, ni mucho menos misión y ni siquiera Iglesia. Por eso -terminó-, es necesario estar atentos para que las "nuevas estructuras" u organizaciones pastorales no se piensen para un tiempo en el que habría que "prescindir" del ministerio ordenado, partiendo de una interpretación errónea de la justa promoción de los laicos, porque en este caso se pondrían los presupuestos para la ulterior "dilución" del sacerdocio ministerial y las eventuales presuntas "soluciones" coincidirían dramáticamente con las causas reales de los problemas contemporáneos relacionados con el ministerio".

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús: Explicaciones Doctrinales (3ª Parte )

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Fundamentos de la devoción

Esta cuestión puede ser estudiada bajo tres aspectos: el histórico, el teológico y el científico.

a) Fundamentos históricos Al aprobar la devoción al Sagrado Corazón, la Iglesia no simplemente confió en las visiones de Santa Margarita María, sino que, haciendo abstracción de ellas, examinó el culto en si mismo. Las visiones de Santa Margarita María podían ser falsas, pero ello no debía repercutir en la devoción, haciéndola menos digna o firme. Sin embargo, el hecho es que la devoción se propagó principalmente bajo la influencia del movimiento que se inició en Paray-le-Monial. Antes de su beatificación, las visiones de Santa Margarita María fueron críticamente examinadas por la Iglesia, cuyo juicio, en tales casos, aunque no es infalible, sí implica una certeza humana suficiente para garantizar las palabras y acciones que se sigan de él.

(b) Fundamentos teológicos El Corazón de Jesús merece adoración, como lo hace todo lo que pertenece a su persona. Pero no la merecería si se le considerase como algo aislado o desvinculado de ésta. Definitivamente, al Corazón de Jesús no se le considera de ese modo, y Pio VI, en su bula de 1794, "Auctorem fidei", defendió con su autoridad este aspecto de la devoción contra las calumnias jansenistas. Si bien el culto se rinde al Corazón de Jesús, va más allá del corazón de carne, para dirigirse al amor cuyo símbolo expresivo y vivo es el corazón. No se requiere justificar la devoción acerca de esto. Es la Persona de Jesús a quien se dirige, y esta Persona es inseparable de su divinidad. Jesús, la manifestación viviente de la bondad de Dios y de su amor paternal; Jesús, infinitamente amable y amante, visto desde la principal manifestación de su amor, es el objeto de la devoción al Sagrado Corazón, del mismo modo que lo es de toda la religión cristiana. La dificultad reside en la unión del corazón y el amor, y en la relación que la devoción supone que existe entre ambos. Pero, ¿no es esto un error que ya ha sido superado hace mucho?. Sólo queda por ver si la devoción, bajo este aspecto, está bien fundamentada.

(c) Fundamentos filosóficos y científicos En este aspecto ha habido cierta falta de certeza entre los teólogos. No obviamente en lo tocante a la base del asunto, sino en lo que respecta a las explicaciones. En ocasiones ellos han hablado como si el corazón fuera el órgano del amor, aunque este punto no tiene relación con la devoción, para la cual basta que el corazón sea el símbolo del amor y sobre ello no cabe duda: sí hay una vinculación real entre el corazón y las emociones. Nadie niega el hecho de que el corazón es símbolo del amor y todos experimentamos que el corazón se convierte en una especie de eco de nuestros sentimientos. Un estudio de esta especie de resonancia sería muy interesante, pero no le hace falta a la devoción, ya que es un hecho atestiguado por la experiencia diaria; un hecho del cual la medicina puede dar razones y explicar las condiciones, pero que no es parte del presente estudio, ni su objeto requiere ser conocido por nosotros.

El acto propio de la devoción

El objeto mismo de la devoción exige un acto apropiado, si se considera que la devoción al amor de Jesús por nosotros debe ser, antes que nada, una devoción al amor a Jesús. Su característica debe ser la reciprocidad del amor; su objeto es amar a Jesús que nos ama tanto; pagar amor con amor. Más aún, habida cuenta que el amor de Jesús se manifiesta al alma devota como despreciado y airado, sobre todo en la Eucaristía, el amor propio de la devoción deberá manifestarse como un amor de reparación. De ahí la importancia de los actos de desagravio, como la comunión de reparación, y la compasión por Jesús sufriente. Mas ningún acto, ninguna práctica, puede agotar las riquezas de la devoción al Sagrado Corazón. El amor que constituye su núcleo lo abraza todo y, entre más se le entiende, más firmemente se convence uno de que nada puede competir con él para hacer que Jesús viva en nosotros y para llevar a quien lo vive a amar a Dios, en unión con Jesús, con todo su corazón, su alma y sus fuerzas.

jueves 18 de junio de 2009

Declaración Sobre el Anteproyecto de "Ley del aborto": atentar contra la vida de los que van a nacer, convertido en "derecho"

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Nota previa: La Asociación del Rosario Santo Domingo el Real como miembro vivo de la Iglesia y en completa sintonia con nuestros obispos como sucesores de los apostoles y guías de nuestros pasos copiara integramente el resumen de la ultima declaración realizada por los obispos.

La Comisión Permanente de la CEE ha aprobado una Declaración sobre el Anteproyecto de “Ley del aborto”. Los obispos, que en numerosas ocasiones han anunciado el Evangelio de la Vida y denunciado la cultura de la muerte, desean poner de relieve algunos aspectos del Anteproyecto en cuestión que, de llegar a convertirse en Ley, supondría un serio retroceso en la protección de la vida de los que van a nacer, un mayor abandono de las madres gestantes y, en definitiva, un daño muy serio para el bien común.

La Declaración, titulada Sobre el Anteproyecto de “Ley del aborto”: atentar contra la vida de los que van a nacer, convertido en “derecho”, puede consultarse íntegramente en http://www.conferenciaepiscopal.es/

A continuación se ofrece un resumen periodístico, basado en los aspectos principales del texto aprobado por la Permanente:

I. La mera voluntad de la gestante anula el derecho a la vida del que va a nacer

El aspecto tal vez más sombrío del Anteproyecto es su pretensión de calificar el aborto como un derecho que habría de ser protegido por el Estado. El Anteproyecto establece un plazo de catorce semanas dentro del cual la voluntad de la madre se convierte en árbitro absoluto sobre la vida o la muerte del hijo que lleva en sus entrañas. Sin embargo, el derecho a la vida no es una concesión del Estado, es un derecho anterior al Estado mismo y éste tiene siempre la obligación de tutelarlo. En cambio carece de autoridad para establecer un plazo, dentro de cuyos límites la práctica del aborto dejaría de ser un atentado contra el derecho a la vida.

II. La salud como excusa para eliminar a los que van a nacer

La inclusión del aborto entre los medios supuestamente necesarios para cuidar la salud es de por sí una grave falsedad. Abortar nunca es curar, es siempre matar. Una auténtica política sanitaria debe tener en cuenta siempre la salud de la madre gestante, pero también la vida y la salud del niño que va a nacer.La imposición del aborto procurado en el sistema sanitario como prestación asistencial para la salud bio-psico-social de la gestante, a la que ésta tendría un supuesto derecho, lleva consigo la transferencia de la obligatoriedad a los profesionales de la sanidad. De este modo queda abierta la posibilidad de que no se respete a quienes por muy justificados motivos de conciencia se nieguen a realizar abortos, cargándolos arbitrariamente con un supuesto deber e incluso con eventuales sanciones. Es necesario reconocer y agradecer el valor mostrado por tantos ginecólogos y profesionales de la sanidad que, fieles a su vocación y al verdadero sentido de su trabajo, resisten presiones de todo tipo e incluso afrontan ciertas marginaciones con tal de servir siempre a la vida de cada ser humano.

III. Se niega o devalúa al ser humano para intentar justificar su eliminación

Sorprendentemente, el Anteproyecto no explica en ningún momento por qué fragmenta el tiempo de la gestación en tres períodos o plazos pretendidamente determinantes de diferentes tipos de trato del ser humano en gestación. Es necesario sostener la afirmación irracional de que durante algún tiempo determinado el ser vivo producto de la fecundación humana no sería un ser humano, porque sería muy duro reconocer que sí lo es y al mismo tiempo afirmar que se le puede quitar la vida simplemente porque así lo decide quien lo gesta. Sería tanto como reconocer que hay un derecho a matar a un inocente.

IV. No se apoya a la mujer para ahorrarle el trauma del aborto y sus graves secuelas

Este proyecto legal no manifiesta interés real por el bien de las mujeres tentadas de abortar y, en particular, de las más jóvenes. Se limita a despejarles el camino hacia el abismo moral y hacia el síndrome post-aborto.Agradecemos la dedicación de tantas personas que, en un número cada vez mayor de instituciones eclesiales o civiles, se dedican a prestar su apoyo personal a las mujeres gestantes y reconocemos el valiente testimonio público de las mujeres víctimas del aborto, que ayudan a la sociedad a recapacitar sobre un camino de sufrimiento ya demasiado largo. Las mujeres que se encuentran en esta dolorosa situación encontrarán siempre en la Iglesia el hogar de la misericordia y el consuelo.

V. Privar de la vida a los que van a nacer no es algo privado

El Anteproyecto de Ley presenta el aborto como si fuera un asunto privado ligado prácticamente sólo a la decisión individual de la gestante. Pero eliminar una vida no es nunca un asunto meramente privado. Por el contrario, se trata de un acto de gran trascendencia pública. La vida de los que van a nacer es un fundamental elemento constitutivo del bien común que merece especial protección y promoción. Se debería avanzar en las políticas de protección de la maternidad/paternidad, muy retrasadas respecto a los países de nuestro entorno.

VI. El Estado impone a todos una determinada educación sexual

Se comete la injusticia de imponer una determinada educación moral sexual, que, además, por ser abortista y “de género”, tampoco será eficaz ni como verdadera educación ni como camino de prevención del aborto. Es necesario permitir y promover que la sociedad desarrolle sus capacidades educativas y morales.

Conclusión: por el Pueblo de la Vida

El Evangelio de la vida proclama que cada ser humano que viene a este mundo no es ningún producto del azar ni de las leyes ciegas de la materia, sino un ser único, capaz de conocer y de amar a su Creador, precisamente porque Dios lo ha amado desde siempre por sí mismo. Cada ser humano es, por eso, un don sagrado para sus padres y para toda la sociedad. No ha de ser considerado jamás como un objeto subordinado al deseo de otras personas. Su vida no puede quedar al arbitrio de nadie, y menos del Estado, cuyo cometido más básico es precisamente garantizar el derecho de todos a la vida, como elemento fundamental del bien común.

Hablamos precisamente a favor de quienes tienen derecho a nacer y a ser acogidos por sus padres con amor; hablamos a favor de las madres, que tienen derecho a recibir el apoyo social y estatal necesario para evitar convertirse en víctimas del aborto; hablamos a favor de la libertad de los padres y de las escuelas que colaboran con ellos para dar a sus hijos una formación afectiva y sexual de acuerdo con unas convicciones morales que los preparen de verdad para ser padres y acoger el don de la vida; hablamos a favor de una sociedad que tiene derecho a contar con leyes justas que no confundan la injusticia con el derecho.

miércoles 17 de junio de 2009

El Epicentro, por Mons. José Ignacio Munilla

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Nota previa: La Cofradía del Rosario desea transcribir en su blog para beneficio de todos sus lectores el artículo de opinión realizado por Mons. Munilla, obispo de Palencia, y que publica el periodico La Razón en su edición de hoy.

Todo terremoto tiene un hipocentro desde el que se expanden en todas las direcciones las temidas ondas sísmicas... Pero hay también otro tipo de terremotos "benéficos", que sólo liberan "ondas de vida", cuyo foco emisor necesita ser reconocido con los ojos de la fe...

La renovación de la consagración de España al Corazón de Jesús que tendrá lugar el próximo domingo 21 en el Cerro de los Ángeles nos ofrece la posibilidad de sumarnos a una "onda expansiva" de incalculable potencia. Como decíaqn los clásicos, el bien es difusivo; y no existe un bien mayor que el Amor de Dios Padre manifestado en su Hijo Jesucristo.

Cítemos brevemente cinco claves para comprender mejor el sentido de la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús, que nos disponemos a relaizar:

1.- Volver al "amor primero": En realidad, nuestra consagración fundamental tuvo lugar en el bautismo. La consagración que hacemos ahora no es sino una toma de conciencia de nuestra pertenencia a Dios. Lo más trágico que ha podido suceder en nuestra vida es haber dado la espalda al Amor de Dios. Por el contrario, lo más gozoso es el regreso al Corazón de Dios, para comprobar que nuestro nombre estaba inscrito en él desde siempre.

2.- Llamada a la reparación: Reparar es recuperar el tiempo perdido, viviendo el momento presente en intensidad de amor. Nos sentimos también corresponsables de los pecados de nuestro prójimo (¡el que esté libre de pecado que tire la primera piedra!) La reparación es una llamada a ejercer de cireneos, cargando sobre nuestros hombros la cruz del mundo.

3.- Fundarlo todo en Cristo: Solamente cuando la justicia social es fundada en Cristo, somos capaces de reconocer la dignidad de todo ser humano, especialmente de los más desvalidos.. La historia está demostrando que necesitamos de Cristo para reconocer la ley natural, tal y como nos advertía aquella "profecía" de Chesterton: "Quitad lo sobrenatural y no encontraréis lo natural sino lo antinatural.

4.- Proposición, no imposición: En contra de los algunos sospechan y recelan, la Consagración de España al Corazón de Jesús es una invitación y no una imposición, dirigida a todos y a cada uno de los españoles: "Mira que estoy a la puerta llamando: si alguno escucha mi voz y me abre, entraré y cenaremos juntos"(Ap. 3,20)

5.- Desde dentro hacia fuera: Las verdaderas revoluciones surgen en el interior del hombre, y llegan a transformar las estructuras exteriores. Las falsas revoluciones, por el contrario, son las que comienzan imponiendo un cambio de estructuras, sin capacidad al guna de sanar el drama interior del hombre...

La consagración al Corazón de Jesús marca el cumplimiento de la profecía de Ezequiel: "Arrancaré de vosotros el corazón de piedra , y os daré un corazón de carne" (Ez. 36, 26 ). Sin olvidar que no se trata de una espiritualidad meramente "interiorista", sino que pone en marcha un proceso de renovación social hacia el reinado de Cristo.

domingo 14 de junio de 2009

Por el amor las cosas pueden cambiar para bien, dice Benedicto XVI

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VATICANO, 14 Jun. 09 / 06:16 am (ACI)

Miles de peregrinos rezaron el Ángelus dominical en la Plaza de San Pedro con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana en el día en que la Iglesia en Italia, y en varios países, celebra la fiesta del Corpus Domini recordó que el amor verdaderamente existe y esto permite que podamos esperar en que las cosas puedan mejorar.

El Corpus Domini es un día que abarca la dimensión cósmica, el cielo y la tierra. Evoca antes que nada esta estación tan bella en que la primavera da paso al verano, el sol es fuerte en el cielo y en los campos madura el trigo. En el centro de esta fiesta está el signo del pan, fruto de la tierra y del cielo. Por ello el pan eucarístico es el signo visible de Aquél en quien cielo y tierra, Dios y hombre, se han vuelto una sola cosa”, dijo el Pontífice.

Así mismo agregó que “la solemnidad del Corpus Domini está íntimamente relacionada con Pascua y con Pentecostés: la muerte y resurrección de Jesús y la efusión del Espíritu Santo son sus presupuestos”.
Además está relacionada –continuó- con la fiesta de la Trinidad. Solamente porque Dios mismo es relación, puede haber una relación con Él; y solamente porque el amor puede amar y ser amado. De este modo el Corpus Domini es una manifestación de Dios, una afirmación de que Dios es amor”.

Más adelante afirmó que “esta fiesta nos habla del amor divino, de aquello que es y de aquello que hace. Por ejemplo nos dice que éste se regenera en el donarse, se recibe en el darse, no se consuma. El amor transforma todo lo que existe, y se entiende entonces que en el centro de la hodierna fiesta está el misterio de la transubstanciación, signo de Jesús-caridad que transforma el mundo. Mirándolo y adorándolo podemos decir: sí, el amor existe, y porque existe, las cosas pueden cambiar para bien y nosotros podemos tener esperanza. Es la esperanza que proviene del amor de Cristo la que nos da la fuerza de vivir y de afrontar las dificultades”.

Finalmente el Santo Padre habló de María, la “Mujer Eucarística” como la llamaba Juan Pablo II; “aprendamos de Ella a renovar continuamente nuestra comunión con el Cuerpo de Cristo, para amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado”.

Seguidamente el Papa rezó el Ángelus, saludó en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.